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FREAKS.
La parada de los monstruos.

Comentado por Yusef Huwaidi
jhb@othlo.com
Granada, España

Género: Terror
Director: Tod Browning
Guión: Willis Goldbeck, Leon Gordon, Al Boasberg y Edgar Allan Woolf
Argumento: Clarence A.Robbins
Producción: Metro Goldwyn Mayer
Fotografía: Merrit B. Gerstad
Dirección artística: Cedric Gibbons-Merril Pye
Montaje: Basil Wrangell
Sonido: Gavin Burns
Intérpretes: Olga Baclanova (Cleopatra), Harry Earles (Hans), Wallace Ford (Phroso), Henry Victor (Hercules), Leila Hyams (Venus).
Blanco y Negro, 64 minutos (7 rollos). EE.UU. 1932.

Argumento:

La acción se sitúa en un circo cuyas atracciones, aparte de trapecios y demás cosas, consisten en la aparición de personas deformes: enanos, mutilados, mujeres barbudas, etc.
Hans, un enano heredero de una fortuna se enamora de Cleopatra, la trapecista y única mujer de apariencia normal del circo. Esta se aprovecha de la situación y se casa con él. Pero el resto de los monstruos ven lo que pasa en realidad y cuando el propio Hans descubre las verdaderas intenciones de Cleopatra, todos se vengan de ella y de su cómplice, Hércules.

La historia, seamos sinceros, no es más que un pretexto de Tod Browning para plantar ante la cámara a todo un elenco de personajes deformes. Y es que este director ha pasado a la historia del cine como el mayor exhibicionista de monstruos. Lo macabro, lo triste y lo patético es un continuo en sus films y esta es su obra cumbre. Al principio se advierte, nunca más se rodará una película cuyos protagonistas sean aquellos a los que la sociedad esconde. Es impresionante, pero, aunque sí hay maquillaje, los monstruos auténticos son evidentes, no hay efecto especial, son reales.

Hasta el estreno de esta película, Browning era un autor consagrado del cine, un año antes había rodado Drácula, que hiciera famoso a Bela Lugosi. Pero las críticas a Freaks fueron mortales, fue censurada en EE.UU. y en todo el Reino Unido. La sociedad del 32 no parecía estar preparada para estas manifestaciones de la realidad humana. A pesar de que la historia está perfectamente narrada, de la calidad de todos los factores humanos y técnicos (aunque son anecdóticos todos los problemas que surgieron), público y crítica solamente vieron el aspecto morboso. Hoy por hoy, es su patetismo lo que hace de este film una obra maestra.

Guión:

Browning viene directamente del cine mudo, su primera película es de 1915, The Lucky Transfer, y esto se nota, la película se narra esencialmente con las imágenes. De esta forma, también nos encontramos con influencias de su amigo Griffith (El nacimiento de una mación) en su perfecta narración a través del montaje.

Dirección artística:

Se cuenta que los problemas que surgieron con los monstruos fueron tantos: celos económicos esencialmente, que la película se rodó como si fuera muda, se rodaron los planos montones de veces para que fuera durante el montaje donde realmente se dirigiera la película.
De cualquier forma, los actores están muy bien dirigidos, las actuaciones son asombrosas, quizá porque hacen de ellos mismos; Hans, el enano con cuerpo y cabeza de niño pero con la cara arrugada de un adulto, la mitad mujer mitad hombre o el medio cuerpo, aquel que anda sobre sus manos dejando balancear su cuerpo libremente son los que más calan. Pero es la aparición de las personas de cabeza reducida los que quizá más impactan, no son juegos de lentes, son reales. El hombre de color sin extremidades es un ejemplo de muestra de la realidad, padecía una enfermedad que arrasó unas décadas después debido a un medicamento tomado durante el embarazo.

La película es dura, es fuerte en sus imágenes, no es agradable ver a los actores. Si esto es lo que se pretende, se consigue a la perfección.

Fotografía:

Heredera del cine mudo en sus tonalidades y en la iluminación de los rostros.
Posee travellings heredados de Griffith y la composición de los planos es totalmente de fotografía clásica: la regla de los tercios está presente en la casi totalidad de los planos.

Música y sonido:

Es curioso, pero en los inicios del cine sonoro nos encontramos con sonorizaciones que se utilizan en la actualidad. Durante la presentación de los personajes hay una constante melodía circense. Luego desaparece para dar paso a las músicas eventuales de cada situación, al silencio y a los ruidos.
Es decir, la música, como hiciera en las cuatro décadas posteriores no es ni sinfónica, expresamente realizada para el film, ni psicológica, cuando trata de influir sobre el espectador. Todo esto, hoy por hoy, totalmente anticuado e incluso ridículo (todavía se hace) no aparece en la película, lo que le da una cierta modernidad.

Montaje:

Es donde radica el mayor y mejor trabajo del film. Perfectamente narrada la historia. También aparece contemporánea, no aburre en ningún momento. Qué más quisieran algunos de hoy saber montar los planos como hiciera Wrangell.


Calificación según su género: 11
Para el cine en general: 10

Lo mejor:

Que no haya perdido nada con el paso del tiempo. Si hoy se hace una buena película de terror se siguen las mismas premisas de Browning.
Que en los años 30 existieran directores estadounidenses de este carácter, sin ofrecer las pijadas y cursilerías que demandaba Holliwood.

Lo peor:

Que el público llano no conozca el cine de Browning.

 

 



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