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FAXÉAME, SEÑOR

Yván Silén
IvanElsa@aol.com
Nueva York, Estados Unidos de América
31 de marzo de 2004

 

A los que me odian con amor envenenado.

Tengo el "email" de Dios en mi corazón enamorado,
y t'envío angustias, t'envío besos,
disculpas, mariposas. T'envío
fetos que pudieron ser poetas.

Te faxeo, Dios, con el corazón
que aplastaron los insomnios. T'envío
rosas de amor envenenadas. Lotos
do retosan las muchachas. ¿Qué más te

puedo dar que no hayas dado? ¿Qué te digo
que no hayas dicho oscurecido,
inconsciente, Blasfemo, enamorado?

Te faxeo Dios con mis orgasmos, con mi gato azul y
mi alegría de mi carne entre tu carne. Te faxeo,
Dios, con la belleza espantosa de las rosas...

II

Bendice, Tú, a los que me odian. Bendice
a los murmuradores, a los que arrojan
perlas a los cerdos, a los que cuelan
el agua, a los que matan los fetos,

a los que se tragan el mosquito.
Te faxeo horrorizado zen y lluvia,
Tao y monje (en la casa de los que afilan los cuchillos
--en las mujeres que afilan los pezones,

en las mariposas que se suicidan en las linternas--).
Te faxeo, Señor, día de fiesta en tus "emails"
contra los cabrones que defecan en tu nombre.

Passover te obsequio en las traiciones
de los hombres que edifican Viernes Santos.
Te aviso, Señor, que la muerte está

III

vigilando tu cadáver. ¡Cuídate
de Legión! ¡Cuídate del rubicón
que hay entre tu alma y mi alma,
entre tu muerte y mi muerte! Te

faxeo, Señor, esta ternura de
sulamita que corre desnuda en las palabras.
Líbrame, Señor, de los que sepultan mi nombre.
Líbrame de los que trafican la poesía y

de los cabrones qu'escupen tu nombre.
Hazme girar en l'almohada rumímente,
y hazme realidar hasta cansarte. Hazme

lidear con tu pasión tu nada llena de rosas,
de lapas, de orquídeas, de lotos y búzame, Tú,
hasta el pozo de tu rorazón enamorado.

IV

Salpícame, almidóname, remojáme, enjuágame,
tiéndeme en los cordeles de tus besos y
hazme antipático a todo poder.
Permite, Tú, que los postmodernos y

los neoliberales y los idiotas, los demókratas,
los asesinos, los ladrones (los que plagian mi
palabra enamorada) me odien como
si tuviera sida en la lengua, como si

tuviera adjetivitis en el bicho. Permite, Tú,
que los estadistas xenofobien mi alma y
déjame brincar tu cuica en tu corazón

de alambre. Déjame parir tu Verbo
con más verbos y déjame sustantivarte
con el ascua de tu corazón anonimado.

V

Ten piedad de mi soberbia (de mi paz,
de mi gandhismo--del asesino
que aguarda, cuchillo en mano, poder
redimir a Matria en tu soberbia--).

Dragona el cielo y entigrese la tierra
en el yinyang de tu nombre fuerte.
Orgíame, extravagánciame de Cristo,

exorcízame de Ti, para que me vean tus
enemigos frente a frente. Ten piedad de mi dragón y
cúbreme, Tú, en el soy de tu corazón apedreado.

 

(¡Continuará!.....)

 

 



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