PORTADA  

 

 
      
  Othlo
Othlo / Letras / Poesía
/ Poesía de Pablo Mora
 
 

 

Opina en el foro.

Contacta y opina con otros colaboradores de Othlo en la lista de correo.
Suscríbete al boletín de novedades de Othlo.
Colabora en Othlo.
 
 
ALMÁCIGO 4
EN TIEMPO DE GUERRA I

Pablo Mora
http://www.poesia.org.ve
http://www.poiesologia.com
moraleja@telcel.net.ve
San Cristobal, Venezuela

 

Pudiera ser la paz Pudiera ser la guerra

La guerra la paz la paz la guerra

 

Infatigable huésped milenario

oráculo perenne del destino

se ensaña contra el hombre desde siempre

y más contra el hombre de este tiempo

Acosa su figura lo atropella

cabalga con los siglos

dibuja y desdibuja las fronteras

donde rebota alegre la pobreza

Carga con los sueños de los árboles

y acaba con praderas y con valles

Implacable enemiga de los hombres

cruelmente los azota en todo tiempo

Primero fue Caín quien no supo de su hermano

y con él surgieron tantas guerras

que bastaría juntarlas para poblar una segunda tierra

Después fue un pueblo en el desierto

en busca de la tierra prometida

Hoy los hombres pelean por la Luna

Mañana se disputarán el Sol

Hiroshima tan sólo fue una muestra

De niños supimos de Corea

Recordamos la suerte de Vietnam

alarido de un pueblo combatiente

amarrado a sus entrañas vivas

En Sabra y Chatila

acaban de salpicarse de sangre las estrellas

¡La sangre se derrama sobre América!

¡A América desangra el corazón!

 

Cuando niños la guerra era con la lluvia

los barrizales los cangilones

Entre risco y farallón iban nuestras vidas

Había que luchar contra corrientes

de ríos impetuosos desbordados

Por dos o tres monedas sudábamos entero el día

Hombre y animal y apero

convivían a la sombra del patrón

Viniendo la ciudad

llegaron otros vientos y otras lunas

Fuimos y vamos con la guerra

La guerra cabalga con nosotros

Quienes conocemos todos los vientos de Los Andes

conocemos la cara de la guerra

 

Pudiera ser la paz Pudiera ser la guerra

La guerra la paz la paz la guerra

 

En la guerra se trabaja el odio con pavura

mientras entonan los grillos su canción de cuna

Por la guerra Homero vislumbró la morada de los dioses

y Heráclito entrevió en ella la madre de todo porvenir

Igualmente guerra siempre

ella nunca tiene un solo modo

Son muchos los modales de la guerra

La que sacude todos los cimientos de la tierra

La que martilla todas las conciencias del planeta

A la que juegan los niños en el parque

La propia cara de la vida

La que nos acecha en el camino

La que se ha apoderado de los hombres

La que no nos deja oír ni a Schubert ni a Beethoven

La que nos ha hecho olvidar a Dulcinea

La que confirma una vez por todas

que sí existió el infierno de Dante y de Rimbaud

y que fue en el castillo de Muzot

donde Rilke escribió sus sonetos y elegías

y vivió su propia muerte

La que nos recuerda que Shakespeare tenía razón

cuando nos puso a dudar

frente a nuestra propia calavera

La que nos hace sentir amigos de tantas lejanías

La que hace que las aguas atestigüen nuestras vidas

La de la eterna metamorfosis de los hombres y las cosas

La que hace estremecer antiguas y nuevas armaduras

La que se esconde en la noche de los hombres

La que nos aleja de los ojos del amigo

La que nos confirma que el tiempo de ahora nos destruye

La que nos hace creer en el destino implacable de estos días

terriblemente deleznables

La de los gritos horrorizados

de los niños de Biafra y de Vietnam

Por la que se marchitan los follajes en el campo

Aquélla que no nos deja sorprendernos

delante de tanta sorpresa cotidiana

La guerra la enemiga de la paz

La que nos distancia tanto de la estrella

La que nos ha borrado las auroras de los hombres

La que no ha sido capaz de impedir

el alumbramiento de las flores

después del fogonazo mañanero

Por quien ya casi no sabemos del relente aquel

de la primera aldea

Por quien parece que Dios se ha vuelto sordo

y se ha puesto del lado contrario de los hombres

 

Pudiera ser la guerra Pudiera ser la paz

La paz la guerra la guerra la paz

 

Vamos amor a la montaña

nos llama el aire el sol la primavera

graciosa la floresta el río y toda la arboleda

Juegan las sombras cuando las nubes pasan

Sentémonos amor a ver las mariposas

Hermosa la vida y pasajera

Los sueños desde el cerro despeñándose

Mi montaña amor la madre de mis versos

de mi azul de mi pobreza

mi desnudez y mi inconstancia y vuelo

Pero amor ¿y sólo riachuelo brisa bienandanza y sol?

Allá también el campesino

Yo también hice de jornalero

Conocí los surcos y el café

la pobreza de los míos

el viejo con su carga cada sábado a mi pueblo

Los adioses se cruzaban

El río tranquilo y cristalino

y nuestra sed que lo veía

mientras el sol quemaba

hombre y carga y animal y sueños

Ahora aquí amor entre neblinas

cerca de los cielos

Verdes tonos inmensidad de azules

el aire silbando en nuestras sienes

Hasta volvieron a pasar las ovejas de mi tía

aquélla que murió de no se supo qué

La naturaleza amor que nos envuelve el alma

Un volar por los campos y veredas

para encontrarnos con el sol

Tempestad sobre invierno

La música del alma girando en mi conciencia campesina

Riachuelo paisaje sueños

El amor y el hombre que trabaja y que suda

por atajar el pan en cada surco

El río tranquilo nunca deja de correr

como nuestros sueños a la mar

Es como de tarde amor oscurece todo tiembla

Dormidos de soledad solos nos quedamos

Faltan la fiesta campesina

la tempestad y el himno del pastor

Después vendrán

si es que quedan campesinos en mi aldea

Vendrán también la tempestad y el himno después de todo

amor!

 

Pudiera ser la guerra Pudiera ser la paz

la paz la guerra la guerra la paz

 

La paz compañera de la infancia

La que ya nos hubiera comprobado

que sí existieron hombres en la tierra

La que hubiera dejado vacíos los infiernos

y crispado de terror al propio diablo

La paz la cantada por David en plena aurora

en aras de la suerte del pastor camino del redil

Porque acabado todo aquí en la tierra

para que vuelvan a nacer las flores

basta el azul de alguna mariposa

 

Pudiera ser la paz Pudiera ser la guerra

La guerra la paz la paz la guerra

 

La guerra la que hace crujir las hondonadas

y temblar la espesura de la tierra

La que ya llegó a los astros y nos vigila desde el cielo

La que despelleja las lagartijas del desierto

La mezquina horripilante guerra

en la que los hombres todos nos metimos

La que levanta de raíces a los árboles

y destaja el corazón al guerrillero

La que habrá de despertar las momias de Egipto

allá en Turín

y hacer que renazca un día el Che

La que hace que Bolívar y Sandino sigan vivos

a pesar de la rabia de los hombres

La que ha de devolvernos a Martí

para que armado con sus versos

siembre nuevamente la esperanza entre nosotros

Aquélla por quien se quejan los pórticos del cielo

y se acabaron las ninfas de las fuentes

La que marchitó el corazón de las mujeres

y nunca más las vimos ir al arroyo a recoger agua

La que hizo que en mi tierra se acabaran los aljibes

Por quien también fueron al traste los tinajeros

espantapájaros del tiempo

 

Pudiera ser la paz Pudiera ser la guerra

La paz la guerra la guerra la paz

 

La paz por quien hasta Dios nos escuchara

o al menos estuviera de parte de los hombres

Por quien ya habrían llegado los árboles al cielo

La paz la paz la paz la paz la paz

Por quien la Luna estaría sembrada de arboledas

Por quien hasta las hormigas habrían aprendido

a hablarle más claramente a nuestros hijos

y las cerbatanas nos hubieran confiado

parte de su azul misterio

Por quien conversáramos ya con frailejones y palmeras

La paz la morada suprema de los ángeles

La que se nos desterró del Paraíso

La guerra la paz la guerra

La que hizo que la noche fuera nuestra gruta cotidiana

La paz la guerra la paz

Por quien ya hubiéramos convertido al mismo Dios

Por quien las madres estuvieran a esta altura

criando flores en sus senos

La paz por quien la primavera se hubiera

apoderado de la tierra

y a nadie le faltara el sol

Por quien no hubiera fugitivos en el mundo

y se hubieran borrado las fronteras

Por quien estuviéramos repartiendo juguetes en la tierra

Y los árboles diría Vallejo fueran hombrecitos

Por quien las estrellas vivieran más cerca de nosotros

Por quien ya hubiéramos dado con el hermano

que eternamente nos espera en el espacio

Por quien ya conociéramos el corazón del colibrí

y la ternura imponente de la alondra

Por quien durmieran ya las palomas con los niños

y fuera fácil entender a los reptiles

y aliarnos con los reyes de la selva

para conquistar nuestros mejores sueños

Por quien hubiéramos descubierto

el secreto imponderable de la roca

y el milagro escondido de la malva

La paz la paz la paz

Por quien ya supiéramos por qué las rosas

tienen tan poca vida

y nacieron para vivir en los jardines

Por quien todos tuviéramos una mínima parcela

aquí en la tierra

para fecundar los sueños

Por quien ya supiéramos cuál es el parentesco

que a las costas de la divina antigüedad nos ata

Por quien sólo hubiera amantes en las noches

y no se conociera al malhechor

y supiéramos en verdad quiénes somos

por qué pensamos y apenas si reímos

Por quien tuviera el universo un sabor celeste

y el mar estuviera intercediendo por nosotros

Por quien el hombre fuera más ángel y el ángel más hombre

Por quien no le temiéramos al propio hombre

e inteligencia fuera no temerle a Dios

sino confiar en la bondad de cada hermano

 

 



OTHLO
Revista electrónica

Asociación HuSe
CIF: G18538876
http://www.othlo.com
othlo@othlo.com
TF: (0044) (0) 7778379805
Manchester
United Kingdom

 
Dentro de
OTHLO:

 
Sobre
OTHLO: