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XXIV. EPÍSTOLA DE PEDRO EN EL MONTE JERICÓ
Memorias de Alexander de Brucco

Winston Morales Chavarro
XV Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquía
aniquirona@hotmail.com
http://www.eldigoras.com/eda/m01/wmorales.htm
http://www.ahora.net/tbtn/Winston/eva.htm
http://web.tiscali.it/ilconvivio/015/morales.htm
http://www.tierraweb.com/contenibbotwfrt233232.htm

 

Silencio gallo de los tamtamistas
Que las negaciones de la piedra ya no existen
Y los discípulos cantan entre todos
Un himno a la alegría.
Cesa tu canto gallo de los tamborileros
Que la muerte ya cruzó el portal del Nazareno
Y mi voz no cantará
El No, que tú evocabas a mi suerte.
Detén tu canto pájaro del monte
Y enmudece tu serenata oscura;
Debo decirle Sí a los escribas
Y afirmar las templanzas de la espada
Para que mi lengua no repita con el tararear de tantos nones
El paso de la muerte por estas sinagogas.
Calla tu voz músico ciego;
La muerte ha huido a otras geografías,
Y llegaste tarde con tu grito espeso
A contradecir lo que está escrito en las estrellas:
Le he dicho Sí a la soldadesca de la antigua Roma
Y he aseverado frente a todas las mujeres
El sonido de las cosas, el cantar de las chicoras y las piedras.
Sí: yo conozco al Nazareno,
Soy discípulo de sus vientos y sus arcas;
Sí: yo frecuento al carpintero,
Soy alumno de sus bosques y sus ríos,
Soy la diminuta piedra
Sobre la cual él
Edificara su templo y sus estadios.
Ya no acaecerán más crucifixiones
Ni despedidas en las orillas del sepulcro,
Adiós gallo de los tamtamistas ,
Guarda tu repicar en los anaqueles del olvido
Y cántale ahora a la resurrección de la palabra,
Al presente perpetuo
Porque el eterno retorno palidece ahora
Sobre la bifurcación de los espejos.
Nombrar lo innombrable
Y descifrar lo indescifrable
No son cosas del pasado,
Guarda tu voz estrofa de los condenados
Que yo he gritado Sí con los pulmones de la tierra
Y no debo esconderme ante la vergüenza de tu canto.
Cierra tu palmoteo de alas gallo de la noche
Yo conozco al poeta de Belén
Y he atravesado con él el río de las sombras,
He participado con él
En la revolución de los caminos,
He visto sus milagros, sus esencias
Sus misterios y transmutaciones en las orillas de la muerte.
Enmudece tu canto Ave de mal agüero
Que este año se han cerrado para siempre los sepulcros
Y no hay más crucifixión
Que la misma que tú te mereces.

 

 

 



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