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EL PEQUEÑO ROBINSON

Susana García
nitecuento@teleline.es
http:// www.geocities.com/nitecuento
Barcelona, España.

 

10 de Agosto. Lunes

Hace dos días que llegué a la isla y estoy seguro de que está deshabitada. Bueno, no es difícil llegar a esta conclusión pues mi isla es solamente un peñasco de tierra con unas cuantas palmeras y algunos arbustos desparramados. Si me subo a la palmera más alta puedo ver todo el perímetro de la isla. Y no he visto a nadie.

En la parte donde estoy hay una pequeña playa de arena gruesa, de esa que rasca la planta de los pies. Y en el lado opuesto, hay un acantilado bajito, donde anidan las gaviotas. Ya he estado allí. Casi consigo que una gaviota me picotee la nariz. Menos mal que llevaba mi tirachinas y la he espantado.

Es una suerte que, entre todos los objetos que pude rescatar del naufragio, se encontrara este bloc. Como la isla es tan pequeña, acabo aburriéndome, y escribir me ayuda a pasar el rato. Además es algo que cualquier naufrago que se precie tiene que hacer, para la posteridad.

He construido una cabaña, algo rústica, con hojas de palmera y algunas maderas que el mar arrastró a la playa. No es como las que salen en las películas y, a veces, se desmonta un poco. Por lo menos es un refugio pero, como le dé por llover, me parece que me mojaré.

Rescaté un puñado de objetos durante el naufragio, algunos más útiles que otros: un abrelatas -lo malo es que no rescaté ninguna lata-, una cuerda de atar paquetes, el bloc de notas, un lápiz -con punta afilada-, una navaja, un paquete de patatas fritas, una bolsa de conguitos de chocolate -que se están derritiendo-, un gorro de paja, un mechero, una manta de cuadros, un pote para calentar leche, el tirachinas y una caña de pescar.

Las patatas fritas las estoy racionando y los conguitos los guardo para el desayuno. Conseguí recoger algunos mejillones y los he usado como cebo para pescar. Aunque tengo que pasarme unas cuantas horas para pescar unos pocos peces raquíticos. Bueno, los pincho en un palito y los frío sobre la hoguera. Espero que el gas del mechero dure.

También recojo cocos y me los como de postre. El liquido del coco no se parece a la coca-cola, pero no está mal.

Me estoy poniendo moreno. La espalda se me ha pelado un poco, pero me pongo aceite de la bolsa de patatas fritas. Menos mal que era una bolsa de tamaño familiar y de esas bien aceitosas.

Me siento como Robinson Crusoe. Cuando me rescaten, venderé mi diario y seré rico y famoso. ... Y me compraré una consola... Y un montón de juegos.

 

11 de Agosto. Martes

Hoy he conocido a Martes. Lo he llamado así porque hoy es ese día y quiero seguir la tradición. Es un escarabajo gordo y negro que he encontrado en mi cabaña. Estaba intentando comerse una patata frita que ayer se me cayó al suelo. Lo voy a domesticar, aunque me parece que será un poco difícil. Como no atiende por su nombre, he probado con un silbido. Pero, ni caso. Igual los escarabajos son sordos. Tendré que atarle un cordoncillo al cuello para que no se escape. De momento, lo tengo entretenido con un par de patatas fritas, que parecen gustarle mucho.

(más tarde)

He ido a pescar un rato, en las rocas del final de la playa. Ha habido suerte y han picado un par de mabras gorditas. ¡Ya tengo cena! Luego cogeré un huevo de gaviota del acantilado y, con unas cuantas patatas fritas y un trozo de coco que me sobró de ayer, me daré un festín.

Por cierto, he encontrado un nuevo amigo. Es un cangrejo rojo, con muy mal genio. Nada más cogerlo, me ha pinchado en la mano. Pero creo que le gusto. No puedo llamarle Martes, porque ya le he puesto ese nombre al escarabajo. Lo llamaré Ejo, de cangrejo. El nombre le queda bien, creo.

 

12 de Agosto. Miércoles

Cuando estaba nadando en la playa he visto, a lo lejos, un bote de remos. Creo que vienen a rescatarme.

He recogido mis pertenencias en un montoncito y he hecho una hoguera en la playa, para que me vean. Me llevaré a Ejo conmigo para que conozca la civilización.

Al pobre Martes lo he enterrado al pie de la palmera calva, la que usé para hacer la cabaña. Esta noche trató de liberarse de la cuerda y, de tanto estirar, se le salió la cabeza. Ya me parecía a mi que la había apretado demasiado. He llorado un montón. He envuelto a Martes, cuidadosamente, en una hoja de papel del bloc y lo he enterrado. Es una pena que no tenga pegamento, para pegarle la cabeza, pero estoy seguro que él lo comprende.

Voy a tener que dejar de escribir. El bote acaba de llegar a la playa. ¡Ostras! Mi madre viene en el bote.

 

14 de Agosto. Viernes

Estoy castigado. Ayer no pude escribir porque me sentía deprimido. El día que me encontraron, mi madre estaba más preocupada que enfadada, pero ahora está enfadada.

Me metieron en la cama y me hicieron beber un montón de caldo y de leche. También vino el médico, pero dice que estoy bien.

Me han castigado todo el verano -lo que queda- sin salir, aunque puedo ir al pueblo si voy con mama o con mi hermano. Pero no me dejan ir solo a ninguna parte.

Menos mal que me han dejado conservar a Ejo. Me hace compañía. Lo he metido en una fiambrera de mama y la he llenado con agua de mar, que me ha traído mi hermano. Le doy de comer pedacitos de jamón dulce y parece que le gusta.

El verano que viene prepararé mi naufragio mejor. Como ya tengo experiencia... Intentaré llegar a la otra isla, que está un poco más lejos. Y creo que es más grande. Me voy. Tengo que preparar la lista con las cosas que necesitaré. ¡Adiós!

 

 



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