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ALMOHADA CON HECES.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
14 y15 de diciembre de 2000.

España.

 

Ya me acuerdo, era en aquel piso amplio, con un salón bastante acogedor, se había celebrado una fiesta en ese piso y había otros compañeros de estudios. Se oía música, había uno que no paraba de poner discos... pero a parte de todo eso, me sentía un tanto ajeno a lo que pasaba en el piso, ya, había bastante alegría, conversaciones, pero estaba un poco en mis pensamientos, me centraba en algo que tenía que preguntarle a un amigo que estaba en un dormitorio hablando con otros, así que tenía que atravesar el salón, desde el recibidor hasta el dormitorio donde se hallaba mi amigo. Estaba como fuera de la realidad, concentrado en mis pensamientos, pasaba por el salón y súbitamente pasó algo que me despertó de mi propia ensoñación, ensimismamiento, era la imagen de una pareja de supuestos novios sentados en un sofá blanco.

La escena fue la siguiente, en un abrir y cerrar de ojos, me percaté de algo que tenía esa mujer sentada al lado del hombre, si no fuera por ella seguiría andando sin que nada pasara, pero esa mujer como aparecía a mi mirada era como una almohada llena de heces, ¡no sé por qué se me aparecía esa imagen, no estaba seguro de haber tomado un alucinógeno, probablemente bajo el efecto del hachís o como si estuviera soñando despierto! (pero supongamos que fuera cierto, una alucinación, un sueño... ¿por qué no pensarlo fríamente, por qué no pensar que hay algo cierto pero que no podemos captarlo en la realidad, o solamente los símbolos se adueñarían de la situación...? no sé). El hombre, el macho, el probable amante, el guerrero... se dejó llevar por el instinto, hubo un cierto rechazo, repulsión, el olor de ella era especialmente repulsivo. Olía a mierda. En mi campo visual aparecía ese fantoche de mujer, que inmediatamente asocié visualmente, alucinando, con una almohada llena de heces. Pero sobre todo cierta parte de la almohada... a la altura del corazón, del hombro... como síntomas eruptivos en la piel, pero como bolsas de mierdas, de heces... El macho, el guerrero, el probable amante, abandonó dejándose guiar por su rechazo al olor y visión de aquellas mierdas. Así, claramente como aparecía en mi vista. Ella seguía ahí, impasible, inaguantable, horrenda, a pesar de ser una chica joven. Cuando aparecían ambos en mi campo de percepción, que me hizo despertar de mi ensimismamiento, me parecieron parejas de novios, como cualquier otra, y que no tenía importancia observar, pero lo que me hizo observar fue esa imagen de ella transformada en almohada llena de heces, era para mí algo inaudito (y que me hizo pensar en muchas cosas sobre el campo de la sexualidad, de las mujeres - por ejemplo, no pensaba demasiado o no caía en la cuenta lo horrendo que resultan para ellas ser “ajadas”, ya que pierden encanto, belleza, etc.-) Me resultaba inexplicable creerlo, y más me cuesta trabajo expresarlo con palabras, ya que días posteriores lo que hice era intentar recrear a través de la escritura aquello que vi, y notaba cierta dificultad tanto recordarlo como expresarlo por medio de la escritura. Cuando el macho abandonó (me recuerda lo de la distinción del sexo pertenece más en el ámbito de lo puramente animal, pero me dejo llevar por las primeras palabras que se me vienen a la cabeza) yo me quedé parado, observándola, no estaba seguro que ella se sintiera mirada por mí (o quizás disimulaba no ser mirada, no sé con qué pretensión o un modo de rehuir de la mirada, o trataba de cazarme, seducirme), me quedé parado... y me venía a la cabeza un montón de dudas, dejé de lado la repulsión física que sentía por su imagen, me adapté al olor y a su imagen, para ir un poco más allá. Tuve conciencia que mi instinto me hizo tomar distancia con respecto a ella, pero como hubo una especie de reconciliación entre mi conciencia e inconsciencia me quedé parado, y acto posterior acudía a mi cabeza un torbellino de dudas.

¿Qué hacer?, mis dudas se resumían en dos opciones, estaba claro mi deseo de acercarme a ella, dejando de lado mi repulsión física, tenía interés... por tanto, dos opciones que me parecían como dos pilares para sustentar la pretensión de acercarme a ella. Con un solo pilar me bastaba. Con una sola opción me bastaba para acercarme a ella. Una opción era acercarme en plan compasivo (a pesar de no militar en ninguna religión cristiana ni ser cristiano había algo en mí cierto sustrato compasivo judeocristiano, eso que criticaba Nietzsche, ese sustrato es cultural, ambiental, familiar) y tratar de ayudar compasivamente tratándola de víctima de injusticias, de odios, de error producto de la Sociedad... y la otra opción era en plan escucha, quitando lo compasivo, escucharla fríamente, por que había mierdas y estaba muy seguro que hablaría sobre mierdas, heces humanas.

Elegí la segunda opción, me acerqué a ella y me senté junto a ella. Había momentos humanos, pero a veces mi repulsión física tremenda me hacía tomar distancia con respecto a ella. Su olor insoportable, me costaba trabajo adaptarme a su olor, me acostumbré lo visual, pero el olor era insoportable, era más difícil acostumbrarme a su olor, y sus palabras parecían de ultratumba, realmente me costaba trabajo entenderla, no por que me hablara en idioma distinto, en jerga que no conozca... sino por que la palabra vacía no me llegaba a interesar, y tenía que redoblar mi interés en sus palabras de ultratumbas, como si tratara de superar un examen importante... Notaba en su cuerpo frecuentes erupciones de heces. Por cierto, hubo una interpretación haciendo una equivalencia entre dinero y heces. Ella es de familia adinerada. Era difícil escucharla, por que por lo bajo había una tremenda agresividad, quería en su intención ser un objeto para sus caprichos, como si fuera un juguete, y a partir de ahí hacer cualquier cosa con el juguete, incluso despedazar. Mantuve cierta distancia, noté su derrota a la hora de objetivarme. Me di cuenta de eso.

Me hablaba y hablaba, sin cesar, hubo cierta transformación en su imagen, pero sus heces seguían como adquiriendo vida propia, las heces hablan por ella misma, me interesaba el lenguaje de las heces, pasó de hablar voces de ultratumba a hablar las heces, y eso era lo que me interesaba escuchar, el lenguaje de las heces, difícil de entender, pero comprensible, lo más auténtico de ella misma estaba en las heces, pero están reprimidas, y lo reprimido se manifiesta como heces, mierdas humanas. Esa era la conclusión mía, aunque varias personas no estuvieran de acuerdo, esta conclusión era un modo de poner palabras a esa sensación, esa experiencia que tuve.

Pero inmediatamente posterior se puso hecha una furia, me llamó fresco, cínico, y salió corriendo del salón casi llorando.

Mi amigo que estaba hablando con otros se alarmó, acudió junto a otros muchos a pedirme explicaciones, le dije que me senté a su lado para escucharla y nada más. Mi amigo me dijo que esa chica, Loreto, estaba pasando malos momentos en un pub y que trataba de ayudarla y la invitó a su fiesta...

Estuve hablando con mi amigo respecto a ella (mi amigo no se creía mi teoría, y que probablemente estaba bajo los efectos de alucinógenos o algo parecido), no se creía nada.

Probablemente alucinaba.

 

 



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