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LA FLORISTA.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
23 de diciembre de 2000.

España.

 

Por unas de esas calles de mi ciudad, en la parte central, donde hay calles principales llenos de coches y viandantes, aparco mi coche en algún hueco vacío si encuentro, se te ponen los nervios de puntas cuando no encuentras aparcamientos, el modo acelerante del modo de vida conforme el capitalismo va a velocidad trepidante, una ciudad llena de coches, como seres humanos con un gran caparazón de hierro blandito o duro, como si navegaran en una astronave, da la impresión de que hay más hombres caparazones o en su urna o amasijo de hierro que hombres de carne y hueso, por que no olvidar, por qué no poner los acentos sobre las íes, progresivamente conforme la ciudad se invade más y más coches no sé qué hacer con mi coche, si jubilarlo definitivamente, sacarlo de la circulación, mandarlo al cementerio de coches o venderlo, probablemente mandarlo al cementerio de automóviles, ya es bastante viejo mi auto, pero por cuestiones laborales me aferro a mi caparazón, a veces en los tiempos que corren si no aprendes karate o boxeo o no te haces amigo del más macarra que otro mejor que te construya un caparazón frente a quien sea progresivamente amenazador que no está dispuesto a intercambiar contigo, sino a la fuerza sonsacarte algo, como correlación de fuerzas económicas...

Pasaba por esa calle céntrica, casco urbano reza eminentes señales municipales, bastantes estudiantes de las facultades cercanas, bastantes turistas embobados por el visionamiento de monumentos y edificios característicos... cruzaba calles estrechas, para ir a otra calle principal, de calles secundarias a calles principales, no tenía nada que hacer, quería internarme en una librería, observar los libros expuestos en estanterías y grandes mesas, a ver si había algo que me interesara, o pasar el rato... En esa calle estrecha no me acuerdo cual había una floristería, donde venden muchas clases de flores, rosas, claveles... y al girar el cuello al pasar por la floristería observé una chica, la chica de la floristería, que me miró por un instante, o sea, estuve como se dice afortunado por ser correspondido con una mirada angelical, increíble, algo luminoso en oscuridades, como si en plena oscuridad percibieras cierta iluminación de determinadas luciérnagas, llevaba, recuerdo, un jersey de lana, y realzaba preciosamente su pecho, su abundante pecho, es increíble, cuando una mujer es bella lo bien que realza su pecho, un pecho abundante, insisto, y sentía en mi alma como su pezón me vibraba internamente, aunque no viera sus pezones, pero estaba seguro que disfrutar sus pechos es mandarte a la estratosfera del éxtasis. Me correspondió su mirada, cierta señal me emitió, como diciéndome... tú también me miras... (por cierto, por alguien que me comentaba, ¿Has leído la Divina Comedia de Dante?, voy por el purgatorio, cercano al cielo... a veces tenía la impresión que estaba en el purgatorio, que estaba dejando atrás el infierno y que me quedaba poco para encontrarme con las diversas Beatriz como por ejemplo la chica de la floristería...) Es el mayor regalo que me podría dar la existencia, llegar al culmen, como por ejemplo, disfrutar su voz, sus pechos, sus piernas, todo...
Es curioso, con su figura imponente, orgullosa de su propia belleza, que venda flores, por que si yo entrara y comprara flores, diría quiero este ramo de rosas, este otro de claveles, ese aquel de crisantemos, y así, y cuánto son, saco los billetes, pago, y acto posterior diría... las he comprado para ti. No sé como me correspondería...

Por su mirada, a veces me veo si estoy bien o estoy mal, si estoy mal no me mira, y si estoy bien me mira y me sonríe, una especie de supervisión de mi desarrollo anímico, y cuando estoy en el Paraíso realmente soy uno más como ella... todo eso era mi impresión. Estar en el Paraíso es algo quemante, pasar del Infierno sin pasar por el Purgatorio hacia el Cielo es contraproducente, podría provocar algo irreversible, podría estar en coma de emociones, primeramente habría que pasar por el purgatorio, superar las distintas fases del infierno, luego pasar al purgatorio, y todo eso guiado como en la novela de Dante por un guía, por un Maestro, y si le cae bien al Maestro, y pasar unas series de pruebas, de humillaciones, de dificultades... El Maestro es un poeta, en la novela de Dante, se trata de un poeta, que trata de guiarte para acceder al Cielo. La novela... según comentan, fue escrita debido a la Mirada de Beatriz que produjo algo fuerte en el autor, en Dante, de hecho escribió varias obras literarias dedicada a Beatriz... la muerte de Beatriz, según biógrafos, produjo un fuerte shock mental a Dante. Dante intuyó el modo directo de acceder a la belleza de Beatriz, la obra Divina Comedia está dividida en tres partes, Infierno, Purgatorio y Cielo. ...Cada vez más cerca del Cielo, el culmen es estar en contacto con Dios y la corte de Ángeles y demás..., pensó uno. Bueno, pasé de largo, vi cómo su mirada me taladraba del todo, como una correspondencia fascinante, pero duraban segundos que me parecían largos, y me puse a reflexionar sobre eso de Dante, me entusiasmé con su talle, con su figura bella, con su realzamiento bello del pecho, y bueno, luego me fui a la Librería, y luego salí al exterior, por las calles principales, y observaba los distintos individuos en sus criptas de hierro, en sus urnas, en sus caparazones, con sus bocinazos molestos, con sus pedos contaminantes, toda la agresividad acumulada por el gran atasco, hay conductores dispuestos a liarse a hostias limpias...

Pasé de nuevo por la floristería, allí estaba la florista, siempre tiene clientela, que siempre le dice algo a sus deliciosos oídos, rodeada de flores... no sé como se llama la florista, pero está muy vivo en mi imaginación, tampoco me pongo en plan tonto hipnotizado perdido, pero es grato estar con ella. Frente a oscuridades humanas, mediocridades humanas, aburridas, la florista da color a la vida... si es así... pero también a muchos los mandan definitivamente al Infierno. Cuidado. Bueno, fin del trayecto, me monto en mi coche, bocinazos, pienso prescindirme del coche, encima me han puesto una multa por aparcar mal.

 

 



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