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LO MALO ES LEERSE.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
1 de enero de 2001.

España.

 

En mi bloque de viviendas soy un vecino más, mis vecinos no me conocen del todo, pero me ven como un bicho raro, pobre de mí, pobrecito, que no atiende a los demás, ya que está en lo suyo, va a su aire, no le importa los demás, salgo de mi piso familiar y bajo las escaleras, y subo y bajo, y salgo a la calle, y veo caras sorprendentes, para nada tratan de decirme algo, por tanto, no tengo por que decirles algo, antes de ser estampillados por los demás prefiero no contactarme con mis vecinos, es como si uno supiera de antemano lo que me pretenden decir, bueno, son pensamientos que se me vino a la cabeza sin ton ni son, puede ser cierto o no, otro pensamiento que se me vino a la cabeza en relación a mis vecinos es que esto parece un Asilo de Ancianos, no es por nada, sino por que como cada vez hay menos niños, rechazan a los jóvenes inmigrantes y todo eso, la población evidentemente envejece, otro pensamiento que se me vino a la cabeza. Y otro pensamiento que se me vino a la cabeza, hay gentes que están de acuerdo que la escritura es algo... es un hueso duro de roer, escribir es como analizarse, no estoy del todo de acuerdo, pero bueno... lo que si me pasa es que cuando leo lo que escribo me pongo algo raro, como si de mi creación surgieran fantasmas y fueran a por mí... hoy voy a por ti. En vez de disfrutar la Navidad lo que me ha pasado es que los fantasmas han ido a por mí. He tenido deseo de dejar de escribir. Sí, dejar de escribir, por que... exprimir todo lo que llevo dentro de mí a veces puede ser contraproducente. Incluso leer lo escrito me produce una especie de parálisis. Incluso leer textos de escritores noveles realmente me ha producido algo extraño, algo más fuerte que los realmente considerados escritores profesionales o conocidos. Así iba, tan ensimismado, bajando la escalera y en la planta baja, donde está el portal, inmediatamente algo me llamó la atención, quería soslayarlo, como si nada pasara, y sigo hacia delante y me voy a la calle y tal, pero en ese momento estaba una vecina que no la conozco del todo hablando con otra vecina que tampoco la conozco del todo, la vecina A tiene un niño pequeño en un carrito para transportar bebé, especie de camita para bebé... Quise acercarme a ver la carita del niño, la madre acude inmediatamente, me pone mala cara, y me dice que nada, que el niño no está para nadie, no ves que está muy dormido... y lo que vi es un niño totalmente fuera de lugar y del mundo, o sea, una especie de bebé burbuja, fue tal el estremecimiento que tuve que me di cuenta que lo que trataba la madre con respecto a su hijo era otra cosa que no entendí perfectamente. Hay personas que a lo largo de su vida desde la infancia toman contacto con lo crudo de la realidad, pero ese niño desde que nació fue súbitamente cortado de la realidad, fuera de la realidad, un bebé burbuja, tan delicado, como dice su mama, tan delicado... Sí.

La vecina B contaba a la vecina A cosas maravillosas sobre la Navidad y cosas negativas sobre los otros vecinos nuevos que viven en el bloque de vivienda. La vecina B piensa que en el bloque de viviendas viven gentes nuevas, pero atípicas, no lo había pensado del todo, pero sé que hay nuevos estudiantes, prostitutas, colombianas, y gentes raras... La vecina A no para de hablar sobre su niño. El niño dormidito. Pero realmente... ¿Qué me pasa?, si transcribo esas cosas tan absurdas cómo que luego me afecta de lleno, no sabía que la escritura iba a tomar un derrotero que me saca de quicio, bueno, en realidad tampoco es eso de sacarme de quicio, es lo de menos, pero sí que me parte el alma, lo mío mejor sería olvidar todo, lo del niño, las vecinas, el bloque de vivienda y mis historias, olvidarlo todo. Ahora comprendo cómo muchas gentes prefieren no hablar demasiado sobre sí mismas, es algo quemante, como por ejemplo, cuenta todo lo que se te pase por la cabeza al psicoanalista, la verdad es que muchas veces abandonas la sesión por no poder soportarlo, tengo que admitir que tengo una cierta capacidad de aguante, tanto de escuchar a los demás como a mí mismo. Sí, aunque parezca absurdo. Realmente lo que siento en mi interior es como algo quemante, por haberme atrevido a traspasar ciertos límites... si puedo llamarlo así, en teoría parece fácil hablar de sí mismo, pero cuando lleva un tiempo es como adentrarse por territorios pocos trillados, como atreverse a adentrarse por terrenos resbaladizos, probablemente locura, no sé si sé explicarme, lo mismo no encuentro palabras, pero volver a rememorar ciertas situaciones del pasado lejano o reciente realmente es algo doloroso, más cuando tratas de recordar algo que mejor sería olvidarlo.

Imagínate ahora que el bebé que transcribo en mi diario recobra vida propia en forma de fantasma, que aparezcan en mi sueño, por que también suelo soñar cosas macabras, al estilo Allan Poe o cualquier otro, realmente siento en mi interior un fuego... voy por las calles y me topo con personas que parecen personajes de mis escritos, o cualquier otra persona que inmediatamente sé su situación inmediata o sus pensamientos, el otro cree que he robado sus pensamientos y su destino. No sé si admites mis pensamientos absurdos, quizás no encuentre palabras exactas, pero estoy forzado a transcribirlo, y creo que tendré que tener muchos ánimos para seguir transcribiendo, o releer lo escrito, sí, me lo digo, y tener el valor de superar ciertas barreras... Soy consciente que existen muros del lenguaje. No sé por que pienso en esas cosas, tan absurdas, quizás la imagen del bebé burbuja, probablemente... Ahora estamos en el año 2001. Stanley Kubrick hizo una película que se titula 2001 Odisea en el espacio. La ciencia inventa nuevas pastillas contra los malestares, el sueño de la perfección humana sigue a pasos agigantados, y sin embargo los malestares sociales persisten y van a la par avanzando a pasos agigantados. Como al bebé burbuja, hay que taponar todas las faltas. Hoy digo absurdidades.

 

 



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