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LA ABUELA.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
6 de enero de 2001.

España.

 

Me levanté temprano, forzadamente temprano, para darme tiempo vestirme y asearme y desayunar y encender un cigarrito y pensar, mientras tomo café me pongo a pensar, un mogollón de pensamientos se me vienen a la cabeza, un ataque de pensamientos, por las mañanas recién temprano después de tomar mi café de la mañana como desayuno me vienen un tropel de pensamientos, aún no se está despierto del todo, por tanto la maquinaria del pensamiento está en plena ebullición, como una olla exprés, se está sentado en una silla incómoda junto a una mesita minúscula, el espacio físico de la cocina no da para mucho, la mitad del espacio útil son ocupados por muebles de cocina, esa afición de amueblar las gentes las cocinas como si fuera un emblema grandísimo, mi piso de alquiler con su cocina bastante amueblado, demasiada madera por medio. Por los resquicios del suelo y pared hay cucarachas muertas, ese polvillo color amarillento es un método eficaz para matar cucarachas, en este piso viejo, cualquier cosa pasa, por que también por esas tuberías inservibles que hay en el ojo del patio es un lugar ideal para escalar ratas, nunca imaginé la capacidad de escalar que tienen las ratas, decidí adoptar gatos (bueno, en realidad compré un par de gatos en la tienda de animales domésticos, en la pajarería de la esquina). Mis gatos son muy nobles, como no me meto en su mundo pues nada me pueden hacer, están cómodos en mi piso, les echo mucho de menos, esos de los ratones echo mucho de menos a mis queridos gatos. Ratones y ratas. Los peores son las ratas. Son tan independientes mis gatos... Les pongo platitos de leche, para que se alimenten bien, pero con lo otro, los bichos repugnantes esos son suficientes como fuente de alimentación. Mis gatos engordan demasiado, sí, bastante. El balcón que da con la sala de estar es un lugar ideal para acceder ladrones, entran como Pedro por su casa, pero comprueban que no hay mucho que llevarse, se llevaron como mucho un pequeño televisor que apenas funcionaba, decidí ir a la "Pajarería" de la esquina para comprar un pastorcillo alemán, que por el tiempo ha ido creciendo hasta tener un tamaño descomunal, siempre moviendo el rabo de alegría, siempre está en el balcón, he construido para él una caseta de perros, a base de madera que he ido consiguiendo en el rastro he ido construyendo una caseta de perros, no es una gran cosa pero siempre el perro se mete ahí, dentro hay una mantita por si el frío... A partir de lo del perro apenas entra nadie por el balcón a robar. Los gatos tienen fobia cuando ven al Pastor Alemán, pero al final se llevan muy bien, se conocen, se han criado juntos, no hay problemas. Las gentes de mi barrio dicen que soy una vieja loca, despeinada, y que va por la calle como una loca, no les hago caso, por lo que me queda de vida disfruto a mi manera la vida, con la pensión de viudedad malvivo pero bueno algo es algo, y si no pues voy a alguna asociación benéfica haber qué hay, no me quejo, no hay remedio. El barrio se transforma a una velocidad galopante, se ven edificios de cristales, que tocan los cielos, nunca imaginé que iban a llegar tan lejos, poco a poco llegarán al cielo, por encima de las nubes, como la Torre de Babel, ¡Y si llegamos al cielo!, pues nos ahorramos espacio y tiempo para llegar al cielo, subo por uno de esos ascensores que va a la velocidad de la luz y llego al cielo y le preguntaré a Dios: ¡Hola, se está bien arriba!, ¿Una pregunta, cómo nos ven? Es una gozada. Hay en mi barrio una invasión de coches que lo ensucian todo, lo ponen todo negro, les digo a los coches que por qué no van a otros lugares, y que no pasen por mi piso, que los gatos se asustan de los coches, ya, los coches no me hacen caso, me contestan con unos bocinazos que me manda al otro mundo con mucha probabilidad. ¿Y los adolescentes, esos adolescentes?, han cambiado mucho, llevan aparatitos electrónicos que emiten música, y hablan con una cosa que llevan en las manos, encima me llaman loca, y no ven que son ellos los locos, que hablan con nadie, con una cajita, hablan con una cajita, es como si hablara con una pared, encima me llaman la loca del barrio, es increíble. La pescadera hoy me ha regalado unos cuantos boquerones, sardinas y calamares, a la hora del cierre de la peluquería cuando sobra algo siempre me da algo, y en la panadería habitualmente me regala una barra de pan, más que nada para ahorrar el número de clientes, si estoy en la panadería inmediatamente me regala una barra de pan, dicen que huelo mal, y cuando me dan una barra de pan me voy. El policía municipal que controla el tráfico me ayuda a cruzar la calle... y siempre me dice ¡Tenga cuidado al cruzar, que vas a provocar un atasco descomunal!, realmente no entiendo nada. Quienes mes llevo muy bien son con jóvenes que llevan cadenas y pelos encrespados, que beben muchas cervezas, y siempre liándose cigarrillos como hacía mi padre antes de dormir permanentemente en la tumba, con ellos me llevo muy bien, hablamos de cualquier cosa, les digo que hay una invasión de marcianos en el barrio y ellos asienten y se parten de risa, ¡Pero abuela, que estamos en el año 2001! Les pregunté si han visto a mi sobrina Carolina, ya que anda muy perdida, mi querida sobrina, que hace meses que no la he visto, siempre la veía con un boli en la mano o una máquina de escribir portátil, le digo que adónde va con esas cosas, ella no me contestaba, se dedicaba a dar leche a los gatitos, y luego inmediatamente cogía papeles y anotaba cualquier cosa, la echo muchos de menos, por que tengo en mi piso varios papeles que he ido encontrando por ahí, ya como siempre la veo con papeles, y en la tienda de Todo a Cien, he comprado varios bolis. El cielo se ennegrece, claro, y se pone a llover, es una respuesta del cielo frente a la invasión de coches, un castigo divino, mis macetas no son como eran antes, antes eran una delicia pero ahora están tan negras y tristes, y los canarios no cantan como antes, y los niños dicen palabras raras como ¡King Fu!, Mate... Hace poco hubo fuegos artificiales, aprovisioné alimentos por que pensaba que el fin del mundo estaba próximo, y no, dijeron por las calles que estamos en el año 2001 Odisea en el Espacio. (Fin del día, a dormir).

 

 



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