PORTADA  

 

 
      
  Othlo
Othlo / Letras / Relatos
/ Relatos de Miguel Ángel Sánchez Valderrama
 
 

 

Opina en el foro.

Contacta y opina con otros colaboradores de Othlo en la lista de correo.
Suscríbete al boletín de novedades de Othlo.
Colabora en Othlo.
 

 

PELOTA-HIEL.
(Diario de Carolina)

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
26 de enero de 2001.

España.

 

No sé como veía a aquella funcionaria, que estaba sentada en su mesa de trabajo, me fijé el nombre que obligatoriamente ponen encima de las mesas, esos rótulos que ponen el nombre y apellido y el puesto de trabajo que desempeñan, pero se me olvidó, si me acuerdo de esa funcionaria es más que nada por la reacción brusca que recibí por su parte, fue una contestación a una pregunta mía sobre qué hacer para diligenciar documentos y cosas por el estilo, ¡No sé nada!, fue una reacción brusca que llamó la atención a los otros compañeros de trabajo, realmente estaba la funcionaria para nadie, en vez de decir ¡No sé nada!, lo suyo sería ¡No estoy para nadie! O sea, por eso me llamó la atención esa funcionaria, que en principio parecía apacible pero después se despertó de su calmosidad, apacibilidad y como la reacción de un cocodrilo, zas, te come. Podría haber otra interpretación..., evitaba mirar a nadie, y hablar con nadie, todo está dicho. Si todo está dicho, desde ese momento no está para nadie. Llamaron la atención su brusquedad a otros compañeros de trabajo, no sé si son auxiliares administrativos mezclados con administrativos y demás profesiones relacionadas con la administración, había muchos...

Gran edificio, entrada controlada, detectores de metales, guardas jurados, edificio controlado totalmente con cámaras de vigilancias y demás, se entra por la puerta principal, vas directo al que da información, al que orienta, la mesita donde hay un rótulo que dice Información... El señor informante muy amable me cede un papelito donde asigna el número de turno, esas cosas, te sientas en una de las sillas de las diversas sillas que hay, hay muchas gentes esperando, y ves de frente montones de mesas, y los funcionarios que se mueven o que están sentados, tienes que mirar un gran panel electrónico donde aparecen los diversos números que corresponderían con determinadas mesas divididas por letras y números. A ver, diversos segundos para adaptarse a las nuevas situaciones, si yo tengo tal número, luego me avisan por el panel tal mesa, y cuando aparezca lógicamente será que es mi turno pero tengo que averiguar dónde está tal mesa, todo en orden, más o menos. Esos paneles me recuerdan a esos otros paneles que hay en las estaciones de trenes de las grandes urbes, tal tren saldrá y culminará allá, yo qué sé.

¿Realmente, por qué reaccionó fatalmente la funcionaria? Será que las cosas no marchan tan bien. ¿Cómo será su vida? Poniéndose a hipotetizar descaradamente, diría después de la luna de miel viene la luna de hiel. ¿El incesante movimiento económico, los embates de la política económica y todo el mogollón podrían crear frustraciones personales? Sé que en la ciudad pasan cosas raras, hay reacciones bruscas, las caras largas...

Aquella funcionaria, edad aproximada... cuarenta años, aproximadamente, no miraba a nadie, no hablaba con nadie, esperaba a la siguiente persona, una tras otra, y punto, poner el sello, un sellito, asunto acabado, comprendo, es normal, cosas del trabajo, lo que me dejó con la duda permanente o impermanente según, fue esa reacción brusca, en la cual, uno responde con la misma moneda y trasladé mi duda a ella, ella se sintió molesta con esa pelota que arrojó sobre mi cuerpo, y mi cuerpo hizo rebotar la pelota y cayó sobre ella... se quedó paralizada un poco, no quisiera la funcionaria que me tragara la pelota, quizás otros se tragarían la pelota, quizás sus miembros familiares, sus hijos si tiene o su marido más que tragarse la pelota-hiel pues lo saborearían asquerosamente, o... el organismo lo asimilaría... yo qué sé. Se me vienen esos pensamientos, me gusta hipotetizar literariamente. Mas que nada para dar palabras a mis sensaciones. Supongamos..., ella me arroja la pelota-hiel, yo me lo trago incluso sin darme cuenta, acto posterior iría a la tasca más próxima para emborracharme... No podría con tantas frustraciones. Un trabajador muy frágil, joven, por ejemplo, en el paro, realiza cursos para aprender una profesión, en el barrio marginal, para poder salir de su marginación o tener un sustento o adquirir dignidad como trabajador, consigue un puesto de trabajo, días posteriores por que la dirección empresarial lo acordó decide expulsarlo... ese trabajador tendrá fuertes sentimientos de frustración y por ahí hipotetizan que podría caer en la droga... Algo así.

Es como tener una gran bolsa de hiel en el cuerpo, que a veces se desparrama, pringa a las cosas y a las personas. Pero me di cuenta, no siempre soy así, que en vez de pringarme lo que mi cuerpo responde inmediatamente es devolver la hiel, la pelota-hiel. Hipotetizo.

Todo eso me hizo pensar aquella reacción brusca de aquella mujer funcionaria, que para nada tuve que pedir ese libro de Reclamaciones o no sé qué rollos, no soy dada para esas cosas, creo que hay cosas más allá de los libros de Reclamaciones, es una simple tontería, si se excediera demasiado, lo haría, la reclamaría... aunque no sé como funcionan esas cosas y cómo saldría, la reclamaría no por mí, sino por otras personas, una mujer así... bueno, en todo caso no soy dada a esas cosas, no denuncio a nadie, salvo hasta cierto límite... Si me pringara de hiel hasta la coronilla por ejemplo.

Me fui del edificio ese, salgo a la calle, bueno, habría demasiadas bolsas de hieles por ahí, uno tendría más o menos vista para captar la cantidad de hiel que lleva cada persona que te topa por la calle, por ejemplo, el conductor de taxi que grita a todo el mundo, no para de tocar la bocina, dispuesto a liarse a hostias con cualquier conductor que le mire mal o le halla contestado mal, y se lía a hostias fuertemente, o la mujer frustrada, joven o mayor, que ve que ha perdido todo, su ilusión por el amor, su esperanza de vida o que progresivamente se nota que se está muriendo, que progresivamente se momifica, muertos vivientes, hombres que no reciben respuestas de las mujeres se dedican a otras cosas, hay algo que no funciona en los hombres, muchas historias en esta ciudad. Hipotetizo.

 

 

 



OTHLO
Revista electrónica

Asociación HuSe
CIF: G18538876
http://www.othlo.com
othlo@othlo.com
TF: (0044) (0) 7778379805
Manchester
United Kingdom

 
Dentro de
OTHLO:

 
Sobre
OTHLO: