PORTADA  

 

 
      
  Othlo
Othlo / Letras / Relatos
/ Relatos de Miguel Ángel Sánchez Valderrama
 
 

 

Opina en el foro.

Contacta y opina con otros colaboradores de Othlo en la lista de correo.
Suscríbete al boletín de novedades de Othlo.
Colabora en Othlo.
 

 

NARCISO.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
28 de enero de 2001.

España.

 

Narciso se miraba en el espejo, algo llamaba la atención su imagen reflejada, se enamora de su propia imagen, Narciso observa obsesivamente cada detalle, su grueso labio, su mirada penetrante, su piel, su papada, mira bastante su imagen, marca cierta distancia, quiere disfrutar de su propia imagen sin ahogarse, Narciso que vive en tal apartamento de la ciudad, tiene un gran espejo en el cuarto baño, se mira desnudo, totalmente desnudo, disfrutar la coloración de su piel reflejada en el espejo, parecería absurdo, sería una rareza de Narciso. Hace gesticulaciones. Se toca el pene. Alarga el brazo para tocar esa imagen virtual, ese Narciso situado al otro lado del espejo. Una imagen virtual. Quien sabe, enamorarse de su propia imagen reflejada en el otro, el amante es un pretexto para verse reflejado el amado, goza de la imagen, de su imagen... Hay ese mito que contó en la escuela, que Narciso se quedó tan prendado de su imagen reflejada en el charco que se ahogó en ella. Gateaba en el cuarto baño, la cisterna del inodoro estaba estropeada, sonaba el sonido incesante del agua de la cisterna como un manantial de agua que no cesa, en el suelo dejó el periódico abierto por la mitad, el periódico de la mañana, había varias fotografías sobre situaciones conflictivas en diversos lugares del mundo. Su labio reflejado en el espejo, grueso labio, a veces imaginaba o quizás sea real que su imagen tenga cierto foco de atracción, como un centro de gravedad, como un agujero negro que atrapa cualquier mirada, miraba su pelo, hacía ciertos movimientos corporales, toqueteaba el pene, experimentaba su imagen narcisista.

Narciso hacía continuas maquinaciones, recreaba continuamente su imagen reflejada en el espejo, es algo pesado, pero le gusta mirarse en el espejo. Hay gentes que evitan en la medida de lo posible reflejarse en el espejo, a veces a determinadas horas según el estado de ánimo prefieren no verse reflejados en el espejo. Salió de la ducha, el cuerpo estaba muy humidificado, se secaba en la medida de lo posible con la toalla, acto posterior se miraba con total fijeza su imagen, disfrutaba mirando su reflejo, disfrutaba mirándose. Su amante, como dije, es un pretexto para mirarse, mira a su amante como si se mirara en el espejo reflejado, Narciso se mira en su amante como si se mirara en el espejo del cuarto de baño. Un espejo que ocupa la altura del cuarto de baño, un gran espejo. Su amante le dijo varias veces que dejara de mirarse en el espejo de modo obsesivo, su amante está muy enamorada de Narciso, Narciso es un joven bello, que tiene ese gran defecto: estar enamorado de su imagen reflejada en el espejo. Esas rarezas en esta ciudad, en la ciudad hay muchas rarezas. Pero a parte de esas rarezas, nos pueden remitir a pensamientos sobre cada uno de nosotros, en mayor o menor medida todos somos narcisistas. Uno más que otros. Si imaginara un mundo sin espejo la verdad... todo el mundo por las mañanas recién levantado se mira en el espejo. Y si va por la calle se mira a los otros a ver cómo se encuentra. Si se encuentra bien o mal. El otro asiente, ese eres tú, o disiente, ese no eres tú. O preguntamos... ¿Cómo me encuentro?, preguntamos al otro. Narciso recién salido de la ducha, acto posterior de secarse es mirarse en el espejo, qué pesadez, la humedad relativa del cuarto baño aumenta, hay vaho, el espejo está empañado, con la mano dulcemente quita el empañe, hasta tener la posibilidad de verse reflejado nítidamente en el espejo, ocupa literalmente sus pensamientos, como un disco rayado, la imagen reflejada en el espejo, la imagen reflejada en el espejo, así continuamente, focaliza, con su mirada hace zoom, aumenta o reduce detalles de su imagen, por ejemplo, aumenta la imagen de su labio, o empequeñece la imagen del torso, realmente lo suyo si tuviera la oportunidad de decírselo, o a través de su amante, es que ofreciera su cuerpo para pasto de miradas de artistas escultores, o como modelo para un trabajo de escultura en la Facultad de Bellas Artes, qué manía lo de Narciso, pero en fin, las rarezas, hay un poco de todo. Su amante llamaba a la puerta del cuarto baño, es una pasada que Narciso se tirara mucho tiempo encerrado en el cuarto baño, su amante sabe que Narciso se tira muchas horas mirándose en el espejo, Narciso le abre la puerta, su amante le abraza, comprende su situación, ¡Déjate de mirarte en el espejo! ¡Goza de mi cuerpo! Soy tu espejo, Narciso. En esta ciudad hay un poco de todo. Siempre creí por ejemplo que el Hombre Lobo era algo de imaginaciones, que no era cierto, que es imposible que alguien por culpa de la luna llena (y que previamente sea mordido por un lobo o algo así como nos dan a entender películas sobre Hombres Lobos) uno se transforme en lobo. Y el hombre lobo busque víctimas. Aúlla. No sé si habrá Hombres Lobos, pero sé que Narcisos hay en cantidades ingentes. A veces por la noche, por lo que sea, siempre he visto a alguien que se parece a un Hombre Lobo, que aúlla, aunque no sea ese que salen en las películas, pero más allá de su imagen real vi un lobo, un lobo que busca víctima por las noches, poniéndonos en plan imaginativo, podríamos hipotetizar que por las noches de los fines de semanas todos somos un poco Hombre Lobo, o un poquito de todo. Narciso tiene el defecto de ser exageradamente bello, que su imagen cautiva cualquier mirada, y Narciso disfruta plenamente de su imagen reflejada en el espejo en todas las ocasiones. Su amante cree que eso se le pasará, en un momento de evolución psicológica o en una cura psicoanalítica. Juro a la Ley de la Gravedad que leeré algo sobre Narciso. Puede que me equivoque de lo que he dicho sobre Narciso. Hay flores raras en esta ciudad.

 

 

 



OTHLO
Revista electrónica

Asociación HuSe
CIF: G18538876
http://www.othlo.com
othlo@othlo.com
TF: (0044) (0) 7778379805
Manchester
United Kingdom

 
Dentro de
OTHLO:

 
Sobre
OTHLO: