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VOYAGE.
(Diario de Carolina)

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
11 de febrero de 2001.

España.

 

Fue un fin de semana de viajes, primero la ciudad española norteafricana, Ceuta, y luego adentrarse por zonas marroquíes, principalmente Tetuán y Tánger. Confundo ambas ciudades marroquíes, no sé si es Tetuán o Tánger la que tiene puerto marítimo, la que da al mar, habría que mirar un mapa, fue todo tan imprevisto, hace varios años, eso fue gracias a un familiar que vive en Ceuta. En Ceuta hay abundantes peces, mariscos para ser consumido, muy frescos y precios superbaratos, eso está bien, un poco a las afueras de Ceuta siempre el mercado callejero donde muchos marroquíes venden pescados, mariscos y frutas. Qué bien. Me explicaron, en Ceuta viven marroquíes, españoles, judíos, o sea, una ciudad casi multirracial. Ceuta es una ciudad autonómica. Una vuelta por Ceuta, está la zona, el barrio musulmán con sus mezquitas, y hay sinagogas por allá, y la calle comercial de Ceuta, me hospedé en un hotel, situado en la calle comercial. En Ceuta hay un castillo. Hay playa. Cuando estuve, no recuerdo la fecha, las calles estaban festivas, por eso del Carnaval. Un montón de sensaciones. Tánger es la ciudad marroquí que tiene puerto. Ahora me oriento. Bien, vuelvo a Ceuta. La aduana, montones de marroquíes que entran en Ceuta, por diversos motivos, sobre todo laborales y comerciales. La Policía Nacional estaba desorientada en la Aduana, no puede ser el goteo incesante de marroquíes. La frontera, sí, en tierra de nadie, siempre hay alguien, marroquíes que tratan de entrar en territorio español. Al otro lado de la frontera se veían policías marroquíes, con aspectos harapientos, con esa mala fama, eso dicen, cuidado con la policía marroquí, no vale medias tintas. En un fin de semana no podía digerir tantas sensaciones. En casa de un familiar por primera vez comí centollo, un crustáceo tan grande, estaba bien hecho, el truco para hacer un buen centollo, no sé si cocer o no sé, el resultado era un buen centollo. Y en un bar/chiringuito en la orilla de playa ceutí bastante pobre en forma arquitectónica, y económico, degusté unos deliciosos salmonetes fritos.

En coche todoterreno, atravesamos la frontera, los funcionarios de la Aduana marroquí nos miraron, nos controlaron, nos revisaron, y no más, pero si no nos chantajean, pero no lo hubo. Había bastantes guías marroquíes, cualquiera, dispuesto a cambio de dinero guiarnos, como un familiar mío sabía todo no necesitaba guía, nos orientamos bien... Carreteras secundarias, tierras casi rojizas, estamos en Marruecos, era la primera vez que visité Marruecos, vi el contraste, la pobreza, por lo pronto en los márgenes, arcenes, de la carretera secundaria había bastantes marroquíes dispuestos a vender pollos vivos o muertos, o frutas, veía bastantes gentes necesitadas de dinero para subsistir. Pasamos por Tetuán, vimos cómo en la afuera de Tetúan había barriadas de chabolas, con calles, y todo eso, chabolas a montones.

En Tánger, las calles con esas banderas rojas marroquíes, siempre engalanada de banderas, los muchos bares, teterías, en las calles principales el típico marroquí leyendo el periódico sentado en una de las mesas de la terraza de las teterías, pasamos por ese famoso puerto, se aparcó el todoterreno cercano a un restaurante que se encontró al azar en el puerto de Tánger, el restaurante, no había apenas comensales, eso sí, en la entrada muchos guías dispuestos a orientarnos a cambio de dinero, como moscas que pululan, en cualquier sitio aparecen montones de moscas.

En el interior del Restaurante, entre los mejorcitos de la zona, estaba un tanto sucio, los marcos de las ventanas y puertas estaban como agrietados, nos sentamos en una de las mesas disponibles, pedimos cualquier cosa de comer que sea frito, eso sí, no está por religión dispuestos a ofrecer bebidas alcohólicas, su religión la prohíbe. Yo pedí huevos fritos con calamares fritos. Me levanté en determinado momentos para ir al baño, pedí al camarero la llave para abrir el aseo, realmente sucio, el aseo, realmente sucio, un agujero en el suelo y basta, demasiado mugre en las paredes del restaurante. Pude mirar lo que había tras una puerta tras la barra del bar, una cocina bastante oscura, apenas se veía quien estaba en esa cocina. Tuve la fatal idea de pedir un vaso de agua al camarero, un vaso, grifo, y estuve varios días con leves diarreas.

Mi familiar que me enseñó así de pasadas el norte de Marruecos y extensamente Ceuta, se le ocurrió parar su todoterreno en un arcén de la carretera secundaria, para comprar piedras minerales, eso sí, podrías encontrar montones de piedras minerales. Los marroquíes que venían de Francia y otros países de Europa, los emigrantes marroquíes, cuando visitan de nuevo su país natal, he visto varios coches que siempre están cargados de maletas y otras historias, la policía marroquí suele inspeccionar esos coches, y evidentemente, como escuché por ahí, hay chantajes.

O sea, uno se puede divertir viajando por esos sitios, si se le ocurre ir a mercados, o monumentos importantes, o adentrarse a ciudades más importantes, o ir a plantaciones de hachís, lo cierto es que hay que tener más seguridad en lo que hace, o saber lo que está haciendo, o conocer la situación, o estar acompañado de guías fiables, o lo que sea.

Marruecos tiene su encanto, pero a ver cómo adentrarse en su encanto, creo que no me apetecería entrar en el encanto, a no ser que me diera ganas, o que otra persona sepa lo que hace y por medio de esa otra persona iría un poco más allá de Tetuán y Tánger.

Voyage. Uno llega a España con cierta falta de adaptación, y la ligera diarrea aún no remitía. Y viendo por televisión como diariamente muchos marroquíes tratan de atravesar el estrecho en pateras para alcanzar la tierra prometida, y muchos mueren, y muchos son interceptados y devueltos a su país de origen, y muchos cuando consiguen sus objetivos muchos son ilegales, y que no son bien recibidos por el Gobierno de España. Voyage, voyage... Turistas del mundo. Aviones que vuelan, voyage, voyage. El primer mundo dice: ¡Adiós Marruecos!

 

 



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