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PANTALLA.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
18 de febrero de 2001.

España.

 

Cuando estaba sentado en una de esas mesas de madera fuerte vacías que hay en el bar, vi aquellas personas casi desoladas tomando sus cervezas y sus tapas juntos a la barra del bar, digo casi desoladas por que las cervezas les producían ciertos chispazos, cierto color en sus vidas desoladas, en un domingo cualquiera en el bar, había bastantes platos con comidas en la barra del bar, los vasos de cervezas, imaginé directamente una Gran Pantalla, un pantallazo, donde inmediatamente fuesen vistos todos los congregantes del bar, todos los usuarios del bar, todos los clientes del bar sin distinción, esa Gran Pantalla que alucinan, que hipnotizan, y como un gran colador atrapa todas las miradas, y se quedan las personas como perdidas, como pillados con la mano en la masa, ¿pero pillados en qué?, o sea, me olvidé de todo y cogí un periódico y me concentré en la lectura del periódico, simulando alguien que está ajeno a todo, que lee el periódico, uno que lee el periódico, así evito conversación con nadie. Pillados in fraganti por La Pantalla, qué burda idea mía, pero se me ocurrió, imaginemos que Dios hace acto de presencia en el bar, todos estarían pillados in fraganti, ¿Pero qué hicieron?, como en el juicio final, frente a la presencia del Dios, todos tienen que confesar algo. Deseché inmediatamente todos esos pensamientos, y leí noticias relacionadas con el ataque indiscriminado de Estados Unidos junto con Reino Unido a Irak, bombardeando la capital de Irak, leía en la prensa, y la paz mundial casi tambalea, pero me olvidé inmediatamente de la noticia y pensé otra vez con esa burda imagen, idea, de la Gran Pantalla, y me remitía a un recuerdo de una visita a un puticlub, no era por sexo, sino por acompañar a un amigo para determinados asuntos ajenos al sexo, recuerdo ese puticlub situado en una calle central de la ciudad, estaban las prostitutas junto a la barra del bar, esperando clientes, había una que inmediatamente en un ataque de locura me pareció, una mujer algo mayor, se destapó el pecho y casi gritando dijo a uno determinado que a ver si se decide, si no hay nada bonito en ese pecho, mira mi pecho, así, como mostrar a la mirada algún secreto de encanto o no sé, y en ese lugar había una gran pantalla de vídeo que proyectaba una película porno, y vi por primera vez a un famoso actor de cine, Silvester Stallone, en plan porno, con todos sus músculos, se dedicaba al cine porno, no lo sabía, lo descubrí en ese día. En el bar, mientras leía el periódico, pedí al camarero un paquete de tabaco, y observé a un matrimonio con un hijo comiendo un plato de carne en salsa (salsa color rojo, puede ser carne con tomate, el rojo me dejó algo impactado) y bebiendo cervezas, conminaba los padres a que siguieran el hijo comiendo, como ofreciendo hospitalidad o algo así, y una persona algo mayor en una esquina de la barra del bar bebiendo una cerveza y comiendo una gran tapa no recuerdo qué, y bueno, qué mayor alegría que abandonar el bar y respirar el aire fresco de la calle y volver a mi hogar. Una pantalla, donde recogieran todas las ilusiones y frustraciones, atrapara los orgullos y vergüenzas de las gentes, y mientras andaba por la calle de vuelta a mi casa observé un escaparate de una tienda de ventas de automóviles, creo que es de la marca Peugeot, y en el cristal del escaparate hay una propaganda que me impactó fuertemente, por que confundí con una persona real, es un señor con traje y maleta en mano y papeles, parece un ejecutivo de esos agresivos de los tiempos que corren, que está como literalmente pegado al cristal del escaparate, tiene la misma altura que yo, y es como atrapado por un imán, totalmente apegado al cristal, como absorbido por el imán del cristal, y nos dan a entender la atracción sobre la mirada del coche nuevo marca Peugeot, y de hecho se titula esa propaganda Efecto Imán, creo que es un peligro esa propaganda, casi me dio un susto de muerte, parecía una persona real. Pensé en la figura de la Virgen, que era bastante devaluada en Navidad frente a otros personajes religiosos, como dijo alguien, y que me hizo pensar, y por milagro en una gran ciudad alguien comentaba que esa Virgen existe actualmente en la parte marginal de la ciudad, y cómo era eso, efectivamente, entras en una iglesia vieja, dentro, en el fondo del altar había una pantalla de vídeo donde se proyectaba a una mujer que en cuestiones de minutos ayudaba a los pobres en callejones oscuros y era como la Virgen que producía milagros, eso dijo alguien. O ese otro que dijo que entra en el autobús urbano una mujer semidiosa y provocaba desastre a su alrededor, dejaba una secuela por donde pasaba, y preguntaba continuamente a qué se refería. En el bar, no supe orientarme, qué pasaba, dónde estaba la Gran Pantalla, un Gran Otro, como dice alguien. Por mi mente se me cruzan mensajes, como a veces mi correo electrónico se atiborra de mensajes electrónicos, entrecruzamiento de mensajes electrónicos. Pues... enciendo un cigarrito, olvido de la Gran Pantalla, estaba seguro que iba a decir algo más... Pantallazo. Como un chispazo. Un relámpago. En televisión se proyectaba una corrida de toros, plaza de toros, el toreador con su capa roja, ilusionar al toro, con la capa roja, qué tiene el toro con la capa roja...

Como una ilusión, nada por aquí, nada por allá, y tras el velo aparece un conejo, el mago que sale en televisión, bueno, tras el velo hay algo demasiado fuerte, demasiado duro de experimentar... No sé lo que digo. Por culpa del bar ese, no hago más que pensar en el tema de la Pantalla. Como ahora mismo, mientras escribo miro a la pantalla del ordenador. Las gentes ven televisión, por que la tele les miran, pero cuando no les miran se aburren.

 

 



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