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GOCE MORTÍFERO.
(Diario de Carolina)

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
28 de febrero y 2 de marzo de 2001.

España.

 

Son dos hermanos que trabajaban en un bar cerca de una plaza pública, en apariencia durante el día todo iba bien, como camareros atendían las peticiones de los clientes, servían los vasos, las tapas, las raciones, bocadillos... Uno estaba con cierta frecuencia en la cocina y el otro atendiendo a los clientes. Un bar de un barrio de Granada, aunque son de Sevilla, están en Granada trabajando. Granada tiene un monumento que se llama Alhambra. Y Sierra Nevada. El conjunto visual es especialmente impactante, estéticamente hablando. Los sevillanos se encuentran a gusto en Granada. Pero en realidad a parte de lo estético, que en realidad se interesaban menos como al principio eran en realidad otros motivos, otras causas, el por qué la estancia en Granada y trabajar como camareros en el bar del barrio. En realidad se ausentaron de sus pasados familiares y ciertos problemas locales a causa de la drogadicción, el consumo de la heroína, y como digo la apariencia es de absoluta normalidad, realmente pasaban las fases iniciales, faltaban algunos picos de más para llegar a la fase de yonqui terminal, entonces se notarían bastante.

Era el horario del cierre, de echar persiana abajo, pero un compañero mío por compasión se atrevió llevarles en automóvil hasta una casa de ventas de heroína, en la zona marginal de la ciudad, realmente no me gustaba acompañarles, pero me atreví acompañarles a través de mis compañeros, cuando fuimos hasta la zona de venta, punto de distribución de la heroína, los dos hermanos compraron lo que tuvieran que comprar, papelinas, no pensaban que ellos se inyectaban heroínas, vía intravenosa, sino como era frecuente para adquirir determinadas cantidades de hachís. Luego volvimos al mismo bar. Y con la persiana semibajada, los dos hermanos se picaban, y mi compañero tuvo bastante curiosidad, cosa que otros compañeros y yo decidimos irnos por que no nos molaban esa situación...

Me daba la impresión de que querían iniciarnos en sus goces con las drogas, más bien goce mortífero.

Para ejemplificar eso, quería hacerlo con un sueño que tuve hace tiempo. Entro en el instituto, y en el pasillo, y algo me picó la curiosidad el aseo colectivo para hombres, en la parte superior de la pared hay una estrecha ventana que es muy alargada, pues según el sueño cogí una silla que había en el pasillo y me subí a la silla para asomarme a la ventana estrecha y ver que había uno que se estaba inyectando heroína. Le veía con buen aspecto, uno de mi edad entonces cuando iba al instituto, adolescente casi cercano a los dieciocho años, y tenía toda la apariencia de ser uno muy normal, para nada denota que sea un yonqui, supuse dentro del sueño que era alguien que se iniciaba en el consumo de la droga por vía intravenosa, o sea, la jeringuilla, pero lo que más me llamaba la atención era cómo continuamente se pinchaba el cuello para dejar marcas, así literalmente hablando, dejar marcas, para imitar a alguien más experimentado, a un yonqui experimentado, de eso se trata, algo captó el yonqui novel en un yonqui experimentado o en fase terminal, y eso que captó trató de imitarlo, o sea, acelerar más su iniciación a la drogadicción vía intravenosa, el consumo de heroína...

Bueno, todo eso fue hace tiempo, los dos hermanos, pero luego no supe nada de ellos, qué clase de vida tuvo, el por qué se drogaban vía intravenosa.

Hay por ejemplo, pensando en el poder de atracción que la heroína produjo sobre algunos, quien me habló, en plan enigmático, sobre lo delicioso que era ver esa cosa blanca espumosa (lo expresaba en plan poético, subyugado por el poder fascinante de esa cosa blanca), y realmente cayó en esa fascinación.

Veía botellas de agua mineral, cucharitas, el mechero calentaba a la cucharita...

(por qué no pensar... la experiencia reciente en Industrial Copera... que escribí hace tiempo... “domingo 6 de junio de 1999 5:24

Acabo de venir de una discoteca bakalera, nunca he visto nada semejante: consumo exagerado de éxtasis, consumo de bebidas alcohólicas con un refresco desconocido por mi parte y que lleva cafeína y algo así como Taurina, o tourina, o no sé cómo se escribe, pero el caso es que lo he leído, y no sabe a coca cola ni nada de eso. Música machacante, gentes con edades comprendidas entre los 18 años y veinticuatro años. Aproximadamente. Forman una generación, un bloque humano. Van en coche. La gasolinera próxima al Industrial Copera, que es como se llama tal discoteca, está atestada de coches. Veo distribución de éxtasis por todas partes, incluso en la calle. A pesar de la prohibición expresa de tal consumo y venta de drogas. Algunos de ellos, que no paraban de bailar, tenían un particular gorro parecido a lo que llevan los hooligans. Al fondo de la nave discotequera, un escenario. Tocaba para la ocasión una sola persona, por lo que veía, que manejaba una especie de teclado muy vinculado al ordenador. Y todo eso forma muchas horas de música sin parar, machacante, ruidosa, que explotan los oídos. El escenario progresivamente se iba llenando de gente disfrazado de algo, un tipo de vestimenta atípica, próxima a lo psicodélico. ¿Estamos ante una nueva versión de lo psicodélico, de esos de los años sesenta, que también fueron muy pintoresco?. No se sabe.” )

Por ejemplo, ese día, 6 de junio de 1999, veía bastantes botellines de agua mineral, noté que las gentes bebían mucho agua, y estaba relacionado con la deshidratación que producía el consumo de pastillas como éxtasis, pues bien, los comerciales aprovechaban esa sed, botellines que valían varias monedas de veinte duros, una barbaridad.

La heroína ha bajado el índice de popularidad y ahora está de boga el consumo de éxtasis y otras similares.

 

 



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