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¡LA LETRA CON SANGRE ENTRA!

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
1 de abril de 2001.

España.

 

La cámara estaba estratégicamente situada en el Aula del profesor de filosofía en la Universidad de titularidad privada, el director del spot publicitario quería que todo estuviera en orden, un día laboral, donde los estudiantes están en clases, un día normal, y filmar esa vida cotidiana de la clase del profesor de filosofía. Todo estaba bastante bien enmarcado, quería el director producir un efecto inmediato como aquel que se queda mirando durante ratos un cuadro de pintura, enmarcar esa realidad cotidiana de la clase de filosofía en un instante, en varios minutos para luego reducirlos a segundos y que tuvieran efectos inmediatos sobre los consumidores de imágenes en movimientos, como cine o televisión, es una publicidad vanguardista, el director del spot publicitario es muy conocido en el mundo del negocio de la publicidad, saben que es un número uno haciendo publicidades para la televisión, y por eso los "dirigentes" de la Universidad privada requería un buen director de spots publicitarios por que estaba dispuesto invertir varios millones de pesetas para que el anuncio tuviera efectos, o sea, que subieran el número de alumnos para la temporada que viene, para el curso que viene, este año ha habido una sensible caída de número de alumnos, ha habido una curva decreciente en el negocio de la enseñanza, cada alumno debe pagar varios millones a cambio de una enseñanza muy cotizada, una enseñanza muy bien valorada, una enseñanza con tutorías a todas horas, una enseñanza con salidas profesionales al cien por cien, una de las Universidades privadas más valorada del país.

Yo estaba en esa aula. No hacía nada, sino curioseando. Fue un momento imprevisto. Estuvimos tomando unas copas, el director del spot publicitario me invitó a que fuera testigo de su pequeña obra, cosa que acepté con mucho gusto, más que nada por que nunca he pisado una Universidad Privada, y quise saber de qué filosofía iba, o sea, y bueno, el director antes de embarcarse en el mundo de la publicidad se dedicaba a pequeños cortos de cine y trabajaba para una televisión local, tenía cierta experiencia y una vez hizo una película porno, es un tipo que tomaba la vida con mucha filosofía, pero tiene el defecto de que siempre iba muy perdido y es demasiado libertino que dedica poco tiempo a su trabajo, hace un spot publicitario como le gusta denominar, y luego se tira meses perdido por ahí, o en la ciudad o fuera.

El director del spot se sentó en una silla típica para el director de cine, a escasos metros de la cámara, y yo estuve cerca del director del spot, y desde ahí vi la escena siguiente:

¡Acción!

Al fondo, sobre la tarima, estaba el profesor de filosofía, con un mostacho, y una gafa como la que lleva Alfredo Bryce Echenique, además se parece mucho físicamente a Alfredo Bryce Echenique, muy concentrado en la lectura de un libro en plan peripatético, mientras mantenía un ojo observando superyoicamente a los alumnos. Esa era la primera escena que vi. Luego las diversas mesas esparcidas, mesas grandes de madera noble, de las que se talan en la selva de la Amazonas, esas mesas grandes se sientan varios alumnos formando grupos, y esos alumnos nos daban a ver con gran envidia de ser alumnos muy aplicados en los estudios, que no se les escapaban nada de lo que se explicaba y que anotaban todo y que leían con mucho interés, chicos y chicas muy concentrados en los estudios, además daban toda la apariencia de absoluta normalidad, eso me producía enorme envidia, y ese era el efecto que quería producir el director del spot, que lo que se filme produzca envidia, enorme envidia, es como si ellos gozaran estudiando, y fueran tan florecientes y bellos, y que saben lo que es la vida sin demasiados alborotos, rinden bastante académicamente, y no son ni un pimiento comparable a la Enseñanza Pública (donde realmente es un desastre en comparación con eso que veía de la privada). En verdad, observando la pequeña pantalla de vídeo que tenía en mano el director de cine, trasladaba una sensación enorme de envidia, o sea, tampoco suelo tener envidia, pero eso no quita el efecto, los fenómenos que producen donde los deseos andan en juego, efectivamente, un día el director del cine me comentó una noche que lo que más trataba de sacar en jugo era el deseo, aunque no le entendía realmente un día me explicó que allá donde ande el deseo causa estrago y envidia.

En fin, que no entendía ni jota, pero algo comprendí, lo que sí comprendí era que sacaba el jugo necesario para producir buenas publicidades y tener efectos inmediatos sobre las gentes, insertarlos en los discursos sociales, me dijo una vez: estamos modelados por los discursos sociales. Sabía manejar bien los distintos símbolos, captaba y creaba diversos fenómenos invisibles, por ejemplo, la envidia es un fenómeno que lo capté muy bien mientras observaba la realización del spot publicitario. Realizaba varias tomas, escenas, y repetía hasta la saciedad. El profesor bajaba de la tarima, y se acercaba progresivamente a la cámara, y la cámara realzaba el fondo (los alumnos muy aplicados y muy bien entregados al estudio) pero inmediatamente vi y el director del spot también vio que algo fallaba, o sea, mientras el profesor se acercaba a la cámara y nos daban a ver lo orgulloso que era tener muchos estudiantes muy disciplinados y buenos estudiantes, a su izquierda, y apenas se veía la cámara, había una excepción, un alumno perezoso, sentado, y que estaba totalmente ajeno al grupo, a los otros, y denotaba un aspecto burlón, cínico, y daba a entender que no entraba en el juego, que todo es mentira. Pero cuál fue mi sorpresa que ese alumno rebelde con un gran aspecto de poeta maldito y desarraigado sacó de quicio inmediatamente al profesor de filosofía, y el director del spot publicitario no quería perder eso que veía, y ante la mirada atónita del cámara el director con un gesto con la mano indicó que siguiera filmando como tal, como si nada pasara, conforme el profesor se acercaba a la mesa, totalmente desdibujado y casi invisible por la presencia del alumno rebelde (nos quedamos realmente atónitos), el profesor casi inmediatamente parecía al Mister Hyde, o la sombra de él, o no sé como llamarlo, y dio un giro inmediato y se aproximó a una mesa cercana donde se hallaba un enorme látigo enrollado y la desenrolló he hizo como un modo circense domeñar a la fiera, al alumno rebelde (que no se inmutó). Los alumnos seguían como muñecos de ceras ajenos a lo que ocurría, y el cámara casi temblaba de miedo, cosa que el director dijo con un gesto con la mano que tranquilo y que continuara, al igual se lo dijo a todo el equipo del director del spot publicitario e inmediatamente me hizo una señal cómplice como diciendo que me daba cuenta de todo, sí, realmente me daba cuenta de todo, eso del látigo no entraba en el guión, pero se filmó, el profesor seguía con el látigo y gritó ¡la letra con sangre entra!.

El profesor de filosofía que se parece físicamente a Bryce Echenique fue expulsado de la Universidad Privada, y la dirección de la Universidad Privada acordaron no pagar al director del spot publicitario la cantidad exigida en el contrato al no ser satisfecho la expectativa de la dirección de la Universidad Privada (?), ya que el director del spot no suprimió la cinta y la utilizó para un cortometraje de cine psicológico que llevó varios premios y creó polémica en el país por el verdadero fondo perverso de las enseñanzas privadas, la polémica se llamó ¡la letra con sangre entra!. En varios festivales de cines independientes se llevó el mejor premio al mejor guión, a la mejor producción y dirección, al mejor...

Me quedé atónito. Fuimos a tomarnos unas copas por las calles oscuras del barrio viejo de la ciudad y charlamos sobre eso del deseo y otras historias, y no sé más... Eso sí, acompañamos al alumno rebelde, con aspecto de poeta maldito, para que nos contaran sus experiencias y estuvimos de acuerdo que lo que se produjo en ese corto, en ese malogrado spot publicitario, fue a causa del alumno rebelde, el eje central de lo que ocurría en ese malogrado spot publicitario fue a causa del alumno rebelde, insistimos, y el verdadero héroe de todo eso fue el alumno rebelde que apenas conocíamos hasta ese momento.

 

 



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