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ESCRIBIR.
(Diario de Carolina)

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
1 de abril de 2001.

España.

 

Estaba en aquella tienda campaña, de titularidad pública (Diputación de mi ciudad, Área de Juventud), como marcas institucionales en cada tienda campañas, recuerdo que en cada una de ellas cabían varias personas, perfectamente podría dormir cinco personas, Aurora se consideraba literata, de las pocas palabras que intercambié con ella siempre me comentaba que escribía y que tenía varios premios de relatos, y que estudiaba Filología Hispánica, o sea, dedicada cuerpo y alma a la literatura, se notaba en sus ojos, ensoñaba con demasiada frecuencia, me sentía minúscula frente a ella, dije que yo suelo escribir pero que siempre estoy insatisfecha y todo me sale mal y no me considero como tal una escritora, sino a veces siento la necesidad de soltarlo todo, como ir a un psicoanalista y hablar, y si voy por la calle y me topo con el amigo o amiga pues me pongo a hablar, pero generalmente parece que estamos en una sociedad poco comunicativa desde mi punto de vista, hay algo en mí en la cual soy poco propicio a la conversación, generalmente me desahogo con la escritura y con el psicoanálisis, no encuentro otro modo.

Para ser escritor hay que andar con mucha seguridad, dijo alguien, por eso no me considero literata, por que hay que dominar el idioma, o haber leído muchos libros clásicos y saber interpretar y todo el mogollón, que Don Quijote o Ulises, o que el poeta aquel. Lo típico, hay gremios literarios que dominan hasta la perfección la cultura literaria, y bueno, no entro en ese juego, solamente escribo como modo de expresar lo que siento, trasladar por medio de palabras lo que siento. Y leo lo que me apetece. No sigo normas, no me pongo a aculturarme, ¿Qué libros prefieres llevarte a la Isla Perdida?, la típica pregunta.

Aurora tenía una cámara de fotos, pero la utilizaba muy poco, sabía para qué utilizar, me di cuenta últimamente, para gozar de la mirada, me di cuenta de eso, quería imprimir en fotos lo bello, tenía una obsesión por la belleza. También tenía una gran afición por los sentimientos, aunque en el fondo tenía cierto aspecto frío, distante, eso sí, suele evitar las compañías, lo que se dice una chica poco sociable.

De los breves encuentros, siempre sacaba de su pequeño bolso de cuero tipo hippye de los que se venden en mercadillos un trozo de hachís para liarse un porro, siempre fumaba porros.

En esos días hacía teatro, muy pocos días intensivos, la única vez en mi vida que hice teatro, más bien Taller de Mimo y Pantomimo y Teatro de Calle a la vez, era muy intenso, e Irene observaba mis pequeñas evoluciones en teatro, notaba que algo iba saliendo de mí y eso era lo que buscaba, y además le gustaba cómo bailaba en la discoteca por las noches. Eso era una reflexión que me hice, el último día, cuando se hizo la representación teatral final, ella estaba de asistente, de público, con una cámara de fotos sacaba fotos por un tubo, le fascinaba lo mágico, lo extraño, las sensaciones, las poesías que expresamos con nuestros cuerpos.

Es un recuerdo que me viene a la cabeza, no es una añoranza, sino como escenas, como documentos que salen de mi archivo mental, y bueno, imborrable, como cualquier recuerdo digno de recordar (a veces los indignos hacen malas jugadas en nuestras vidas, los traumas, las pesadillas...). Pero pensaba sobre todo por que en mi ciudad hay pocas ofertas culturales, a pesar de ser una ciudad universitaria, consulté a través del internet, prensa, y demás, y realmente hay apenas nada de taller de teatro o de literatura o de cine, ofertas culturales en definitiva, y eso me produjo como cierta impotencia, no por que deseara hacer lo que me apeteciera o lo que me gustara, sino por que la sociedad demuestra que cada vez es más dominado por la No Cultura, y que las gentes no encuentran lugares adecuadas para expresar lo que sienten, por ejemplo, si uno le gusta pintar, no tiene más remedio que matricularse en Bellas Artes para encontrar un refugio o un espacio libre a sus inquietudes, o cosas así. Pero Bellas Artes no tienen salidas profesionales, por lo visto.

¿Qué nos quedan? La cultura de la litrona. Las autoridades nos ofertaban alternativas, como practicar deportes, pero yo no quiero practicar deportes...

Entre la sequía cultural, encontré un lugar para encontrarme como mínimo, que fue el psicoanálisis. Hace tiempo que dejé el Taller de Literatura, y escribo en el ordenador.

A principio me asustaba escribir, tenía un alto concepto... la figura del escritor era como alguien que dominaba bien el idioma y ha leído muchos libros, y esa idea, ese concepto me impedia escribir, pero luego me dije que todo al carajo, que mi deseo no es ser escritora sino escribir, lisa y llanamente escribir, poner palabras a lo que veo, lo que siento, lo que sueño..., y todo lo demás son secundarios.

Hay algo que me asusta realmente, como dije la falta de alternativas culturales, como me dije, llevaba unos días pensando por ejemplo a modo de diversión o aprender algo más sobre las personas y el teatro, decidí buscar algo sobre talleres de teatro, y qué ocurrió, resultado: un desierto total. Es lamentable. Pues bien, eso que me comentó una persona, que las satisfacciones pulsionales de las personas no encuentran salidas en esta sociedad, de muchas personas... (y para esa persona cuando no hay salidas pulsionales es un peligro, puede por ejemplo provocar guerras, aumentar el número de enfermos del alma, etc.)

Aurora no estaba en el taller de teatro, sino en el taller de masaje, creo recordar. Había otro taller, la de cine. El lema de la campaña de verano de la Diputación era más o menos Salir del Cascarón. Aparecía la imagen de la cáscara de huevo, y pretendía dar una salida a los jóvenes de 18 a 30 años. Eso recordaba.

Era cierta constancia ir de campamento, subvencionado en parte por las instituciones. La primera vez fui a través del Ayuntamiento de mi ciudad. Y luego con el colegio. Y por último a través de la Diputación.

Recordaba la afición de Aurora a la escritura. Y su necesidad de buscar lugares alternativos.

 

 



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