PORTADA  

 

 
      
  Othlo
Othlo / Letras / Relatos
/ Relatos de Miguel Ángel Sánchez Valderrama
 
 

 

Opina en el foro.

Contacta y opina con otros colaboradores de Othlo en la lista de correo.
Suscríbete al boletín de novedades de Othlo.
Colabora en Othlo.
 

 

POSTALES.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
2 y 3 de abril de 2001.

España.

 

Acababa de llegar a mi portal de mi bloque de viviendas, con pasos ágiles también venía en dirección al portal una chica de veintialgo años (inmediatamente supuse que vive en mi bloque de vivienda o que vendría a ver algún familiar o amigos o quien sea, pero que no la había visto jamás o quizás no me haya percatado de su presencia en mi bloque de viviendas), y no sé por qué está de moda llevar pantalones muy ceñidos, como mallas, de color negro, en la cual refleja fielmente los perfiles (o siluetas) de las piernas y demás, quizás como modas, y sus pelos cortos, o sea, cierta evolución de las modas. Las modas van oscilando, recordaba hace tiempo el efecto que produjo las Chicas Picantes que salían en tele y revistas de modas, no sabía que esa clase de vestimenta entrara en la onda directa de la moda del vestir joven y adolescente. Generalmente las personas mayores se quejan de que los adolescentes y jóvenes vayan por ahí tan libremente y sin control alguno y sin ética ni moral alguna y se dediquen a emborracharse y no sé más. Las Chicas Picantes salían en un videoclip musical corriendo de un lado a otro bailando y saltando como si hicieran maratones (o moratones) cantando, todo tan deprisa, la agilidad a tope, agilidad corporal, como si hicieran gimnasias y el mundo fuera tan ancho que no hay límites. Eso fue hace un par de años. Estaba harto de comer comida congelada, la microondas, de dar vueltas con el carrito de compra en las grandes superficies, de escuchar las voces metálicas de las chicas que anuncian frascos de colonias y otros productos.

A esa chica desconocida la vi de nuevo el otro día en la cafetería de mi calle, estaba tomando un café, realmente me vio pero no me reconocía, yo la reconocí totalmente, llevaba la misma vestimenta y el mismo peinado, estaba tomando un café mientras ojeaba un periódico de tirada nacional, en la barra del bar, estaba a escasos metros de ella, me fijé la cantidad de tarjetas postales que tenía sobre el mostrador junto al periódico, son diversas tarjetas con imágenes de diversas partes del país, una de las tarjetas aparece una playa con palmeras y gentes tomando sol, otra tarjeta aparece la Torre Eiffel de París, o el Parque del Retiro de Madrid, o rascacielos de Nueva York, supuse que todas esas tarjetas eran mandadas por familiares o amantes o amigos, supuse.

Ella mientras tomaba el café, ojeaba distraidamente el periódico, me di cuenta que centraba mucho su interés leyendo la sección de Internacional, supuse que estaba muy interesada lo que pasa en Yugoslavia o la política armantística de Estados Unidos o la desaparición del mapamundi, como si no existiera, de África, y sobre los dramas de los emigrantes, de bastantes emigrantes que cruzan el mar o fronteras y algunos salen malparados. Se fijaba mucho en las fotografías, y leía fijamente los titulares y si se interesaba leía las noticias al completo, no se le escapaba nada, y además tenía un rictus de preocupación, como si le preocupara el destino del mundo. Lo que realmente no entendía era la cantidad de postales... Cuando terminó de leer el periódico, se puso a mirar los postales, y leía lo que ponía tras las imágenes, letras escritas a mano, realmente la desconocida me tornaba interesante, y me centraba mucho el interés en ella, por que realmente es bella y me produce cierto deseo inexplicable hacia ella.

En un gesto maquinal pedí al camarero un café con leche y media tostada de mantequilla. Cuando ella estaba viendo las postales y tomaba sorbos suaves del café, vi como una de sus manos se introducía en su bolso de cuero que estaba colgado en la parte derecha de su cuerpo, y sacaba un paquete de tabaco rubio light (la moda de los light, que fastidio, yo también me apunto a los light, el tabaco perjudica seriamente la salud, encima nos ponen a todas horas dramas provocados por el tabaco, el tabaco perseguido por las autoridades..., y como no puedo quitarme del tabaco pues me apunto al light, como muchas gentes, un mal menor, consuelo de muchos, consuelos de tontos). Sacó un cigarrito y se lo puso a su labio sin pintar, volvía a meter su mano izquierda en el interior del bolso y supuse que buscaba infructuosamente un encendedor, y al darse cuenta que no encontraba el encendedor buscó con la mirada a alguien que pudiera darle fuego, miraba al camarero, pero se dio cuenta que el camarero estaba en lo suyo, luego me miró... y realmente me puse en tensión, no fijé la mirada hacia ella pero escuché su voz... "Por favor... ¿Me podrias dar fuego?". Cosa que inmediatamente, y muy nervioso, saqué del bolsillo de mi pantalón vaquero mi encendedor y en cuestión de segundos y nerviosamente le di fuego, y ella me dio las gracias... Estaba un poco bloqueado emocionalmente, inhibido. Recordaba la frase de un amigo, que se me repetía como un disco rayado, lo de tirarse a la piscina, que me tire a la piscina, que se intercalaba en su discurso, su largo discurso...

Con máxima torpeza, me atreví a preguntar con curiosidad: "Con tantas tarjetas postales supongo que te gusta viajar"... Estuve pensando sobre la posible metedura de pata, pero me comentó que las tarjetas postales son de diversos amigos que se la mandan desde diversos puntos geográficos del planeta tierra postales por gusto de mandarla postales, más que nada por que es aficionada a coleccionar tarjetas postales, tiene una gran afición a coleccionar tarjetas postales, como recuerdos y todo eso.

A través de las tarjetas postales, que creí que iba a meter la pata, entablamos una conversación, intercalando conversaciones, bajando y subiendo del cielo, me di cuenta que ella estaba muy fascinada por el mundo de las ideas, o sea, estudiante de Filosofía, y aficionada a la Filosofía, empezaba hablándome de una cosa a partir de una tarjeta postal y terminaba hablándome sobre el Banquete de Platón, y pasaba de largo sobre los fenomenólogos y culminaba en los filosofos locales que frecuentan en las tascas, realmente ella se daba cuenta que no era muy entendido en filosofía, me comentaba ideas filosóficas de Freud y Lacan y pasaba hablando sobre las palmeras de una tarjeta postal relacionando con Spinoza, y después un breve discurso sobre Aristóteles y Descartes y los presocráticos, me puso durante media hora de filosofía hasta la coronilla, pero como ella me veía que sus discursos no me eran indiferentes y la escuchaba pues no paraba. Le pregunté si ella vive en mi bloque de viviendas, que la otra vez la vi en el portal de mi vivienda, ella me dijo que me vio también, pero que era la primera vez que me vio, que ella vive temporalmente en un piso en alquiler, me di cuenta que ella vivía sola en el piso segundo de mi bloque de vivienda. Yo le dije que también vivo solo en mi piso, que realmente vivía con mis padres y luego con una amiga, pero finalmente decidí vivir solo.

En fin, tuvimos nuestros rollos, nuestras amistades, me consideraba como uno de sus mejores amigos, y conocía aspectos de ella misma cada vez más. Aunque siempre salía con mi "novia", la desconocida era considerada como amiga, amiga íntima, que teníamos nuestras químicas, y cada vez que teníamos problemas pues nos contábamos cosas, y mi interés no estaba muy volcado hacia la desconocida, aunque en principio me llamaba mucho la atención su físico y todo eso, luego realmente la consideraba como una más del paisaje urbanístico, no es que sea como una percha o cualquier objeto, todo lo contrario, pero realmente no despertaba demasiado interés hacia ella, lo mismo por que tenía a otra chica, a mi "novia" que era quien realmente me desahogaba sentimentalmente, emocionalmente, sexualmente, mientras a la desconocida (seguí llamándola desconocida por que realmente en mi barrio nadie la conoce y realmente no supe de verdad su nombre auténtico aunque realmente no me interesara demasiado, era como un accidente más en mi vida) más tenía un lazo de amistad más bien intelectual. La desconocida es bella, lo que más poderosamente llama la atención es la redondez de su culo, que bellamente realza con su pantalón malla de color negro, y sus pequeños senos, o sea su físico es objeto de mirada de otros hombres, y realmente provoca deseos sexuales a los hombres, tuve cierto intento de sexualizarme con ella, de hacer el amor con ella, pero a ella no le interesaba, le interesaba más nuestra amistad intelectual, psicológica (que realmente a veces no me interesa mucho), entonces me saciaba sexualmente, emocionalmente, sentimentalmente con mi "novia" que me comprendía en todo pero no compartía del todo mis "ideas" como ella llama. "Tus ideas de no compromiso emocional no conduce a ninguna parte, vas a terminar solito, más solo que la una", eso me decía ambas, mas mi "novia", que trataba en la medida de lo posible buscar un lazo de unión más fuerte conmigo, una vida más en común, cosa que me negué rotundamente, les expliqué a todos y todas mi no compromiso con nadie, o sea, quizás sea un problema personal, pero mientras tanto prefiero no comprometerme con nadie, puede que sea un problema del uno que no quiere contarse para formar un dos o un tres. Hablando numéricamente, y basta ya de dar explicaciones.

Bueno, hay aspectos en la vida que realmente no llego a comprender, por eso escribo esto, cómo es posible que eso pasara en mi vida, un tal Pablo con dos apellidos comunes, que trabaja como funcionario, o sea que ficho todos los días maquinalmente a la puerta de la entrada del Ayuntamiento de mi ciudad, como Conserje, y que no levanto cabeza, o sea, que no me ascienden por no tener lo suficiente en todo, siempre no tengo lo suficiente en todo, y por eso no me ascienden, participé una vez en la oposición interna y por lo visto no pude acudir a un examen por que se me averió el coche, y bueno, lo más seguro que este año por llevar tres años y los suficientes puntos me asciendan a un puesto superior inmediato, probablemente a auxiliar administrativo, el grupo D de esa escala, me revienta ser un conserje cada mañana saludando a las gentes e informando a despistados, y otras labores, generalmente suelo leer el periódico de deportes y cosas así para que pasen las mañanas, bueno, como iba diciendo, como es posible, mi mediocre vida, que pasen accidentes en mi vida, como mojones en el camino, pues eso, una vez salí del ayuntamiento a las tres de la tarde y saqué el coche del parking municipal y de vuelta a mi piso, a mitad de camino entre el Ayuntamiento y mi bloque de vivienda, por calles estrechas de la parte céntrica y vieja de la ciudad, me encuentre a la "desconocida" vecina acompañado de uno de su misma edad que estaba lleno de deseos hacia ella, estaba casi abrazados juntos y se dirigían directamente a un portal de un edificio casi ruinoso de tres plantas, y él tan descarado se atreviera lo que yo no pude hacer con ella, tocar su culo, aunque ella se sintiera molesta y le echó una mirada de rechazo, ella respondió con la misma moneda, ella también le tocó su culo. Supuse que iban a hacer el amor. Esa imagen de ambos dispuestos a hacer el amor, que se tocaban previamente los culos, realmente como que me puso extremadamente deseoso de estar con ella, como que me producía enorme envidia, deseo sexual de estar con ella. Ella sacó un manojo de llaves y abrió el portal. Era increíble, que viviera en varios pisos, eso me resulta aún más incomprensible. Lo que hice inmediatamente era aparcar el coche en la misma calle, en un espacio libre que encontré por suerte para aparcar el coche. Luego, rápidamente, cuando ambos entraron dentro, y antes de que se cerrara la puerta, corrí velozmente hasta la puerta del portal para evitar que se cerrara. Una vez dentro, ambos subieron por la escalera. Sin que me viera, me puse a mirar los buzones, como si fuera un vecino más, sin que ella me reconociera. Por sus pasos supe que subieron al primer piso. Subí las escaleras. Entraron por la puerta principal del piso primero C, ¡Qué suerte, las dejaron abierta! Siempre tengo accidentes en la vida, pero esas cosas... Entré al piso primero C, estuve durante un rato en el recibidor, mi corazón aceleraba a la velocidad galopante, ¿y si el hombre me descubriera, lo mismo recibiría una paliza tremenda, o cualquier historia? No sé, para tranquilizarme me dije que le contestaría a esa supuesta pregunta del hombre que realmente ella es una amiga íntima y que quería decirle algo, o que me he equivocado de piso y que perdón o quizás recibiría una paliza que para qué, hay muchas posibilidades. En fin, estuve esperando en el recibidor. Casi me escondía tras una percha que había colgada muchas ropas, abrigos, oía las voces de ambos, que se deseaban con mucho deseo, varios minutos posteriores oía gemir a ambos.

Sigilosamente me acerqué a la habitación donde provenían esos gemidos (exageradamente gemidos de placeres sexuales) y casi en el quicio de la puerta, asomándome un tanto sin que me descubrieran descubrí a ambos practicando como salvajes el sexo, en diversas posturas sexuales, y escuché esas conversaciones...

-Toma, puta, te doy lo que te merece, no me hiciste caso, ese tío millonario deseaba follarte y te perdiste con tus tarjetas postales...

Realmente no entendí nada entre lo de puta y las tarjetas postales, me parecía demasiado surrealista.

-Perdona, amor, no pude hacer el cargo, ya sabes que soy una prostituta muy cotizada, y mis tarjetas son de aquellos multimillonarios que me dejan recuerdos.

Entonces comprendí algo, que la desconocida sea una prostituta de lujo. Y el que follaba era el chulo. O como se llame. Me producía ciertas náuseas.

Me producía ciertas náuseas por que quitando todas las escenas sexuales y conversaciones resentidas, y centrándome en algunas conversaciones de ambos, y sobre todo cuando terminaron el acto sexual y se fumaban juntos un cigarrito y hablaban, me estuve enterando que las tarjetas postales que ella coleccionaba y que provenian de diversas partes del mundo, llevaban claves, son mandadas por gentes poderosas económicamente, que ella prestaba servicios en calidad de prostituta de lujo, y las gentes poderosas económicamente mandaban tarjetas postales con ciertas claves, señales, que ella progresivamente reconstruía con las diversas tarjetas postales y el objetivo era para mí desconocido. Algo misterioso. No supe más por que se quedaron dormidos, y me fui del lugar, y a escasos minutos vi patrullas de policías en la puerta del edificio, detuvieron a ambos, y bueno, me largué, y no supe más, me olvidé de la desconocida.

 

 



OTHLO
Revista electrónica

Asociación HuSe
CIF: G18538876
http://www.othlo.com
othlo@othlo.com
TF: (0044) (0) 7778379805
Manchester
United Kingdom

 
Dentro de
OTHLO:

 
Sobre
OTHLO: