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UNA FAMILIA COMO ALGUNAS.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
16 de abril de 2001.

España.

 

Cada cual tiene su historia, uno mayor que otro, hay quien tiene más historia o menos, hay quien puede dar palabras a su historia o aquel que se le olvidó gran parte de su historia. En el salón de la casa Familiar de los Hernández, la madre de Luis tiene la manía de coleccionar fotos familiares, cada etapa de vida familiar marca un hito, en la década de los sesenta fotos relacionado con el matrimonio, cuando se casaron por la iglesia, con muchas gentes familiares o no familiares (amigos, conocidos, desconocidos), gentes que acudieron para celebrar el matrimonio por la iglesia, el cura era muy despistado y tenía fama de dar al vino, pero al fin hubo boda sin problemas. En esa foto, ambos que salen de la iglesia y sonrientes reciben arroces que arrojan las gentes, qué bien, felicidad plena, “¡nos hemos casado!” Todo iría bien, perfecto, con toda la ilusión del mundo. Hay otras fotos, conforme iban evolucionando, cuando nace el primer hijo, hijo único en la familia, Luis Hernández García, tan mono, era el segundo momento feliz del matrimonio. Y así sucesivamente, fotos que marcan hitos, momentos, van evolucionando, la familia crece, los muebles cambian, la televisión cambia, los electrodomésticos se modernizan.

Pusieron al hijo único el nombre de Luis, por que el padre que no se llama Luis sino José Luis tuvo el deseo, la ilusión, de nombrar al hijo Luis por que sus antecedentes muchos se llamaron Luis, el padre de José Luis, o el abuelo de José Luis... hasta una tercera generación y a partir de la tercera puede que hubiera más luises. Es como un legado. Su mujer Sofía no rechistó, no protestó, cuando tuvo el hijo, en el hospital público de la ciudad G..., en una habitación, tenía al bebé recién nacido, ella expresaba en el rostro un summun de placer, de alegría, de goce, al observar a su bebé, recién venido al mundo. Y José Luis se ausentó del trabajo como Administrativo en una empresa constructora por un par de días para contemplar el momento feliz del nacimiento de su hijo.

La casa familiar, es algo parecido a un chalet, es inclasificable, un arquitecto se lo diseñó especialmente para él, algo diferente, José Luis quería algo diferente, que no fuera una casa tipo estándar, un chalet como cualquier otro, sino algo que sea diferente, es un poco grande el “chalet”, gran salón, gran cocina, gran garaje, gran piscina, una pista de tenis... O sea, su ilusión hecho realidad, casa familiar hecho a su gusto, está construido en una zona límite de la ciudad, casi al contacto con el mundo rural.

El arquitecto es un amigo íntimo, raras veces acudía a la casa de los Hernández para pasar el rato, hablar con el cabeza de la familia, jugar a las cartas, barbacoas, jugar al tenis, era la persona que más acudía a la casa familiar.

El arquitecto es muy simpático, el día que la familia Hernández tuvo el hijo, el arquitecto era el testigo de lo que pasaba, algo movía en el ambiente, fue un día de primavera, José Luis invitó unas copas al amigo arquitecto en un mesón cercano al hospital. El mesón muy decorado con motivos taurinos, cuernos que salen de las paredes, fotografías de eminentes toreros, y jamones por todos los lados, aglutinados y separados, los jamones daban un aspecto grasiento al mesón, es un mesón muy español, con muchos toneles de vino de diversas procedencias, vino mosto, vino dulce, vino rioja, vino blanco..., vinos para elegir. Se sentaron ambos en taburetes de madera fuerte, junto a la barra del bar de madera fuerte, y pidieron al camarero vino rioja de cosecha de hace cinco años, estaban para celebrar el nacimiento de un niño, celebrar la venida al mundo de un niño, es un momento pletórico. El arquitecto tenía cierta envidia, el nacimiento de un niño, el arquitecto, hombre divorciado de una mujer muy liberal (una mujer infiel, que seguía ideas feministas conforme iba avanzando el tiempo y conviviendo con el arquitecto, fue un fracaso, el arquitecto es un hombre con ideas arcaicas, y aburrido, la mujer se enamoró de otro más joven que ella, se enamoró perdidamente y reemprendió una nueva vida menos aburrida que con el arquitecto), el arquitecto no tuvo hijo a pesar del profundo deseo de tener hijos pero su ex-mujer se negó por que dice que estaba trabajando en algo importante y tener un hijo en ese momento era menoscabar su desarrollo profesional, en una empresa exageradamente competente que echan a las gentes por lo más mínimo, además no estaba muy segura del matrimonio y supo de antemano que tener el hijo ligaría más su relación con un hombre que no estaba muy seguro de quererle, un hombre que conforme pasaban los años (diez en total de común convivencia) más encerrado estaba con sus manías, un hombre cada vez más aburrido conforme iban pasando los años. El arquitecto, una vez divorciado, tuvo una mala racha, se dedicaba a beber, cada vez más, y se amargaba demasiado la vida. José Luis ayudó a pasar la mala racha, son como amigos del alma, relativamente, pero lo son.

-Realmente me siento feliz, un hijo tan bonito, es la mayor alegría que me puede dar, mi mujer está muy contenta. –decía José Luis mientras bebía su vino, celebrando la nueva venida del hijo, el arquitecto asiente, comparte la alegría y comparten el vino.

Pidieron una segunda copa. El camarero presuroso llena las copas de buen vino. Pidieron una ración de jamón de pata negra. Son momentos puntuales, y según la capacidad económica, puede permitirse el lujo de comerse jamón pata negra y beber buen vino.

En el salón había otras fotos, una bien grande de cuando vinieron familias de ambos para celebrar el segundo cumpleaños del hijo, con una barbacoa por medio, bastantes se emborracharon, cantaron, los niños pequeños jugaron a cualquier cosa, era momentos familiares fulgurantes. La madre cuando tenía cincuenta años contemplaba con añoranza, con melancolía, todas esas fotos, momentos fulgurantes en cada etapa de la vida, pero la madre con cincuenta años no es lo mismo que con veintidós años cuando recién casados, no es lo mismo. Las sorpresas que dan la vida, como dice una canción popular que se oye en la radio de fondo en el salón, aún conserva la vieja radiocasete, regalo del arquitecto cuando tuvo el primer hijo, una radiocasete recién importada de una ciudad libre de impuestos en la parte norte de África, la radiocasete es de fabricación china, de marca no muy conocida, pero muy potente y funciona bien y no se ha averiado desde hace años. No se prescinde de la radiocasete por que forma parte de sus recuerdos, y siempre aviva su imaginación llena de recuerdos más cuando tiene la radiocasete encendida y escuchando una emisora de canciones populares que sobre todo ponen músicas de los años sesenta y sesenta y raras veces música actual, una emisora que progresivamente va desapareciendo protagonismo debido a la competencia con otras emisoras que ofrecen músicas más actuales dirigidos a jóvenes, músicas sobre todo extranjeras, grandes multinacionales se encargan de introducir músicas de grandes éxitos, y qué ocurre con la música de los años sesenta y sesenta, se preguntaba, (música que de vez en cuando ponen como recordatorio, a veces está de moda escuchar canciones de aquella época) no solamente de esos rockeros o hippies o tal, sino música nacional, la copla, rumbas..., la música nacional es lo que cada vez va desapareciendo protagonismo, pero ella es una aficionada a la música española (Rocío Jurado, Isabel Pantoja, Antonio Molina...) y escucha la emisora que sobre todo pone hincapié esa clase de música. Eso hace recordar momentos decisivos en su vida, momentos de su historia, y mira con bastante frecuencia las fotografías enmarcadas o fotografías de sus varios álbumes de fotografías, parece una obsesiva en esas cosas. Como si su mente estuviera siempre para hacia atrás, hacia el pasado, y el futuro para ella es nada y el presente es amargura y melancolía.

El matrimonio de los Hernández dio más importancia al nacimiento de su hijo que por ejemplo el día de la boda o las noches de luna de miel o cualquier acontecimiento histórico de la vida familiar, como dije, las fotografías enmarcan, marcan hitos, determinados acontecimientos, el nacimiento del hijo era un momento fulgurante, nació en el mes cuando el hombre pisó la luna, salía en televisión el hombre que pisa la luna, un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad, dijo el astronauta ese, y la luna es nada de vegetación o de vida, todo color gris y fondo negro, era un gran acontecimiento en la historia de la humanidad, en la historia de la ciencia, no supimos el por qué un gran paso para la humanidad, lo mismo será para la ciencia, lo de la humanidad es otra cosa, por ejemplo, el destino de muchos niños que se mueren de hambre, ¿Es un avance para la humanidad, un gran paso para la humanidad? Lo mismo querría decir Humanidad es igual a Ciencia, aunque muchos humanistas se rompieron la cabeza, se rebelaron, para separar ambos términos, no es lo mismo Humanidad que Ciencia, mezclar ambos es algo estúpido. Esas cosas se enseñaron en el instituto de enseñanza secundaria, mientras Luis escuchaba atentamente las explicaciones del profesor de Filosofía, y anotaba rápidamente en un cuaderno (cuaderno para la clase de filosofía, cuaderno para la clase de lengua, como es tan despistado pues cada cuaderno un color diferente, se gastaban y compraban de nuevo los mismos cuadernos con las tapas duras de mismo color, el de filosofía la tapa es de color rojo, el de lengua es de color azul, el de dibujo es de color gris...). “Por tanto, esos norteamericanos que dijeron un gran paso para la humanidad, realmente no entendemos eso, el destino de la humanidad es otra, el capitalismo causando estrago, ciertamente pongo ese ejemplo de modo fácil, la de la conquista de la luna, para distinguir los discursos. Insisto en que no es lo mismo Ciencia que Humanidad. Al menos desde mi punto de vista. Hay ciencias naturales, ciencias exactas..., es decir diversas ramas de saberes. Recordar lo que dijimos la otra vez sobre la Docta Ignorancia, siempre en confrontación con el discurso científico...” Recuerda haber anotado eso, a veces los profesores desvariaban, y decían cosas así, y lo mismo no atendían programas de enseñanza, se burlaban de los libros de textos, aunque difícilmente podrían tener libre autonomía, llegan los inspectores de enseñanza...

José Luis recuerda que un año anterior a la conquista de la luna en París hubo una revuelta de jóvenes, eso del Mayo del 68, se hablaban de esas cosas a nivel de la calle, aunque París estaba muy lejos Sofía tenía un hermano que emigró a París y contaba pormenores de esas revueltas a través de cartas, las cartas llegaban con ciertos retrasos de lo habitual, su hermano lo exageraba todo, creía que iba a venir algo fuerte, una guerra civil o algo parecido, ignoraba lo que pasaba en París, el problema es que él no pudo ir a su trabajo de conductor de autobuses urbanos, ya que había piquetes, huelgas... calles cortadas, adoquines levantados... Realmente no supo expresar bien lo que ocurría en París en ese mes primaveral del 68. Cree que son los universitarios que están descontentos en todo, y actuaban descontroladamente, con muchas ideas metidas en la cabeza de aquellos profesores y filósofos estrellas que se estrellan por todos los lados, como él decía por cartas, sobre todo filósofos, o que hacen pasar por filósofos... y los jóvenes con ideas políticas, los maoístas, los marxistas revisionistas, los estalinistas, los marxistas un poco de acá y un poco por allá, los anarquistas... Había diversas tendencias. Aunque el hermano de Sofía no entendía mucho de política, lo que interesaba era trabajar y poder ganar dinero para poder subsistir, criar a sus hijos y buscar hueco en París, de hecho se formaron familia y tuvieron hijos y todos se han criado en París y son parisinos. Y luego murió a una edad no muy avanzada por cáncer de pecho, Sofía lloraba desconsoladamente por la muerte de su hermano, que hacía bastante años que no pudo ver a su hermano, y el día del entierro no pudo ir a París (el retraso de las cartas fue el motivo).

La memoria de Sofía se dispersaba en diversas escenas, a veces no encuentra un hilo, un eje central donde colocar las historias, sino que se le venían a la cabeza recuerdos, Sofía tiene una gran imaginación, recuerda muchas cosas, pero a modo caótico, no realiza demasiadas cosas culturales, no suele leer lo que se dice literatura o prensa o revistas rosas o del corazón, a veces ve televisión y bastante de su tiempo diario se dedica a sus labores (en los carnet de identidad ponían profesión: S/L, creo, o sus labores. También ponían condición soltero o divorciado o casado. Ahora los DNI son más pequeños, no ponen profesión ni condición no sé qué, sí ponen si es varón o hembra y eso en los tiempos actuales el sexo no está nada claro, y ponen otros datos de siempre, donde naciste y en qué año y el número y la firma, etc.).

Dispersión, como últimamente la cultura televisiva, dispersión de imágenes. Aglutinación y dispersión.

Sofía estaba muy ilusionada en todo, llevar adelante el proyecto del matrimonio. Recién construida la casa y posterior boda, se dedicaba a colocar los diversos muebles de la casa, el salón con sus cuadros y el mueble bar y el sofá y sillones y la alfombra. El dormitorio matrimonio con la cama grande y el ropero y la cortina y el tocador y la lámpara. Como una diseñadora de interior, ella se encargaba de ir colocando los muebles, el marido no intervenía nada en el diseño interior, son cosas de ella, ella con todo el brío del mundo se encargaba del mobiliario, de los cuadros, de las cortinas... Y la cocina con los muebles de cocina de madera de primera categoría, todo tan compacto, los muebles de cocina forman un conjunto. El marido se encargaba más de la parte externa, los jardines, la piscina, la pista de tenis, y el garaje que está como desgajado del edificio, en el garaje coloca herramientas de coches y de carpinterías y otras historias, también tiene un pequeño hueco dentro del garaje para trastero.

El hijo crecía, cuando tenía cuatro años o cinco siempre estaba en el jardín jugando a cualquier cosa, su papá le regaló un escalectrix, con un mando a distancia regulaba la velocidad de los cochecitos de carrera, y gritaba de alegría, había dos carriles, dos cochecitos de carreras, a ver quién corre más, el rojo o el azul, se distinguían ambos coches por los colores, generalmente corría uno más que el otro, por que uno perdía fuerza y el otro mantiene intacta la velocidad, la ilusión por el juego se pierde, ya pide otra cosa o piensa en otra cosa, la ilusión por el juego no es durable, no es permanente, dura unos días, unos meses y luego se guarda el juguete en el trastero, unos tras otros hasta tener una especie de juguetería, ya no cabrían ni en el trastero ni en el dormitorio del niño.

 

 



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