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PLAYA.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
26 de junio de 2001.

España.

 

Estupenda fina arena de la playa, además te metes para adentro y no te ahogas, tienes que ir a muchos metros para que llegue el agua a la cabeza, para los niños es un encanto de playa.

Dijo una mujer, con su biquini último modelo, escueto, a rayas rojo y blanco. Estaba a escasos metros de mi sombrilla. No me entregaba en la lectura de un periódico, la voz de la mujer me desconcentraba del todo. Que los niños están bañándose como locos, ella tan contenta por que los niños están contentos. Su marido no estaba al tanto de lo que decía su mujer, su marido estaba en su particular tumbona, la tumbona es para él siempre, tiene señas de identidad, es como un símbolo, desvié mi vista de la lectura del periódico observando la tumbona, tan escandalizante y tan pesada, tiene algo simbólico, todos, los niños, la mujer, cuando miran la tumbona lo primero que piensa ¡que nadie toque la tumbona, tiene propietario! Cuando el marido de esa mujer tan regordeta con su biquini último modelo (creo que vi en una pasarela de moda que puso en la tele, pero las modelos son casi anoréxicas) se largaba al chiringuito a comer pescados fritos y beber cervezas por un tubo o se bañaba vi que la tumbona está como ausente y nadie ocupa la tumbona, nadie. Es un símbolo. Qué obsesión. Me olvido de esa familia, pero la voz de esa mujer me desconcentra por completo. Doblo el periódico, leeré más adelante, cuando la mujer se calle, pongo mis auriculares, el walkman playero, un walkman especial para la playa, que si se moja no pasa nada, y soporta el calor, como me explicó el dependiente de una tienda de productos japoneses, la tienda tiene nombre comercial japonés, se llama Comercial Tokio. El walkman es made in Japan. Escucho música, mira por donde, no encuentro emisora que valga la pena, a esa hora que daba caña el sol y te quema la piel encuentre emisoras que hablen de política, pensaba que los comentaristas, “opinófilos”, politiqueros, se iban a la playa, qué va, siguen dando la tabarra, no escucho a esos tipos por que me ponen la cabeza como un bombo y menos en la playa, no para de cambiar emisoras y no encontraba, encuentro uno que son músicas moras, no entiendo cómo llega la música mora hasta aquí, cuando voy a la playa y conecto la radio escucho música mora, probablemente la cercanía del continente africano... Bueno, escucharé música mora. Tumbado boca abajo, fuera de mi sombrilla, para que me de un poco de sol por la espalda. Me desconecto de todo escuchando música mora. Casi me duermo... y zas, unos niños, los niños de esa mujer que no se calla y del hombre que vuelve a su tumbona intocable, los niños con sus pisadas me llena de arena y empiezan a mover sus cabezas y me moja. El primer acto súbito que se me ocurría era alejarme un poco más de esa maldita familia. Pero comprobé que no había bastante espacio, no cabríamos ni un alfiler.

Se me ocurría abandonar la playa, por todo, por la aglomeración, por la incomodidad, por cierto aburrimiento, coger mis cosas y guardar en el maletero de mi coche y volver al chalet de unos amigos, pero en ese momento entre esa maldita familia y yo vi que una chica puso una toalla y se tumbó boca arriba y sus pechos tan llamativos destapados y su mirada y su oscuro cabello casi sedoso y su potente sonrisa decidí no abandonar y experimentar esas vibraciones eróticas, que la sentía y me hacía sentirme tan a gusto en la playa y resultar todo tan bello, hasta incluso al hombre de la tumbona y las palabras altisonantes y groseras de la mujer regordeta y los gritos de regocijos y juguetones de los niños y hasta incluso al perro que merodeaba a nuestro alrededor (que no sé quien es el dueño del perro pero que merodea a nuestro alrededor y de vez en cuando como tratando de molestarme con sus olisqueos, las moscas también son nuestros visitantes, y el olor de sardinas a la brasa), estando ella... que inmediatamente como que me hipnotizó del todo cuando me dirige una mirada y una sonrisa tan bondadosa y angelical realmente todo me resultaba bello, ella se dio cuenta de mi fastidio por todo, sí, pensé en ella y abandoné la idea de regresar al chalet de unos amigos (aburridísimos, mejor iría a mi casa y fuera vacaciones, playa y todo).

Todo tan fascinante, todo tan bonito, tan gratos recuerdos, hasta las moscas me dejan buenos recuerdos, y el perro a punto de ahuyentarle por que no para de olisquearme y mirarme como si deseara que le echara una buena chuleta de carne, el perro, qué alivio abandona el lugar, su dueño (lleno de tatuajes y con un cacho porro) llamó a su perro y el perro mueve la cola y vuelve al dueño y ambos paseando a todo lo largo de la playa, y el dueño del perro con la gafa oscura estoy seguro que espiando todo, espiando sobre todo a las mujeres, miró tan fijamente a la chica que estaba a mi lado, pero al ver que estaba muy cerca mía supuso que tenía hombre, o no sé de qué iba la historia o quizás la chica hizo un gesto de reprobación, no sé.

Todo tan bonito, hasta que llega un señor tan alto y rubito que abraza a la chica de mi sueño y se largan a la playa y se bañan y no sé más y vuelven y ella coge su toalla y se larga, con el rubito, el rubito con su coche, y se fueron.

Entonces, vuelve la rutina, todo me fastidia, todo tan molesto, otra vez el perro, los niños, la mujer, la tumbona, ¡estoy harto! ¡me largo! ¡No lo soporto! ¡Me voy a mi casa!

 

 

 



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