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PARANOIA.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
4 de julio de 2001.

España.

 

Mi amigo el vecino dicen tiene paranoia, dice que ve policías secretos allá donde se encuentre, y que no le parece broma pero dicen otros que tiene paranoia, la última vez que le vi, me topé con él en la puerta del ascensor y subimos juntos, estaba con el cerebro en alerta y espiando con su mirada el más mínimo detalle, aunque sea en el interior de la caja del ascensor, “no se sabe, hasta puede haber o cámaras ocultas o micrófonos”. Pregunté que por qué esa obsesión de creerse “vigilado”, “controlado”,... como la Stasi, Gestapo..., si tiene un historial policial y judicial limpio, no sé si me expresé bien, o sea, que nunca has tenido problemas con la justicia ni has cometido robo o atentado contra la propiedad ajena o privada, o sea, que ya me entiendes, sí, me dijo que me entendía pero que no se sabe “cualquier día me acusa de algo”. “¿No lees la prensa?”, me pregunta a bocajarro. Sí, a veces. “No ves los telenoticiarios, no escuchas las noticias de la radio, no te comentan las gentes nada?”. Sí, algo, pero tampoco me obsesiono tanto. “¡Joder, que tenemos policías secretas hasta en la sopa!”. El ascensor llegó al sexto piso, me invitó a que entrara a su piso y que me lo explicaría todo. Que su mujer pondría varios cafés. Su mujer estaba semidesnuda, frente a mi presencia casi se escondía y buscaba una bata, sentía cierta vergüenza. Ella dice que anda últimamente muy obsesionado su marido. Algo paranoico, por no decir muy paranoico, paranoia en estado puro. Nos sentamos en el sofá, pusieron tazas con cafés, surtidos de pasteles, era por la mañana, leche en tetrabrick, un recipiente para el azúcar, cucharitas, el televisor estaba puesto, ponía telenoticias veinticuatro horas, prototipo CNN americano, mi vecino toma varios sorbos de café, estaba en una actitud algo intelectual, pero intelectual rebelde, como si próximamente se avecinara una dictadura militar o que actualmente se vive en una dictadura o algo así, resopla un poco y dice: “a ver si te enteras, cómo se explica eso, si voy a un bar me encuentro con uno que se parece a los espías de cine, con gafas oscura y leyendo el periódico y a veces me echa una mirada furtiva, y ese tipo me lo encuentro por todos los lados, puedo equivocarme, que sea producto de un delirio personal o paranoia, pero fíjate lo que dicen las noticias, hace poco hubo una manifestación antiglobalización en Barcelona y descubrieron bastantes policías secretos camuflados entre los manifestantes incluso coreando consignas como los manifestantes o portando pancartas antiglobalización, ¡cómo se come eso!, y también hace varios meses hubo una manifestación abertzales en el País Vasco y hubo policías secretas que se confundían tan fácilmente con los manifestantes que nadie se dieron cuenta hasta que vieron a unos sospechosos fichados policialmente y decidieron actuar entonces los manifestantes les echaron encima”. Dije que esas cosas son normales, de siempre hubo policías secretos, que no es algo novedoso que se camuflen de “jóvenes discotequeros”, o de “terroristas”, o de “playero”, o de “camellos”, siempre fue así, que van de paisanos y nadie detectan que sean de la policía si no no serían realmente secretos. “Sí, eso lo entiendo perfectamente, pero me parece que hay una gran aluvión de secretos, cámaras secretas, micrófonos secretas, y creo que estamos todos controlados policialmente como en la época cruel de la KGB en la antigua URSS”.

Luego me puse a pensar, ¿y si es verdad, y si le hago caso a su supuesta “paranoia”? Realmente últimamente me ha contagiado su “paranoia”, tengo un canal de noticias veinticuatro horas prototipo CNN norteamericano, escucho las noticias de la radio y leo los periódicos, hablo con los intelectuales rebeldes para que me informen, y los vecinos dicen que hay otro paranoico que soy yo.

Cuando voy a la cafetería, o al centro de trabajo, o a coger el autobús urbano, o paseo por el parque público o cuando compro tabaco en el estanco o compro alimentos en supermercados y demás sitio veo al tipo ese con gafas oscuras y que lee el periódico y que de vez en cuando echa una mirada furtiva y a veces soy mirado, como en el cine de los espías clásicos.

¡Qué horror, tengo paranoia! Mi queridísima amiga semicompañera sentimental atisbó algo raro en mí “¡Eusebio!, ¡estás paranoico! ¡crees que todo el mundo te está mirando, como en este momento que estamos en este tranquilo bar, y realmente nadie te está mirando, estás paranoico! Dime qué te pasa”. Le dije que hay muchos policías secretos y un montón de historias relacionados con policías secretos. “Te comprendo, si se hablan mucho de ello, puede haber algo cierto en ello. Solamente que nadie se ha puesto a pensar en eso. El colectivo antiglobalización y muchos manifestantes en Barcelona pusieron el grito en el cielo. Ahora sabemos, proliferación de policías secretos. Pero no te preocupes, Eusebio, no te harán nada, solamente saber si lo mismo tendrás ciertos movimientos sospechosos... El Estado tiene psicosis”. Sus palabras se me quitó un peso de encima y fui un poco menos paranoico. Al menos no lo soy tanto como mi vecino.

 

 

 



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