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CAÍDA.

Miguel Ángel Sánchez Valderrama
miguelasv@terra.es
http:// neurosistotal.blogspot.com
13 de julio de 2001.

España.

 

En una zona de playa, muchos metros de playa, andas de una punta y parece que nunca acaba, andas mientras contemplas el venir y el ir del mar, las olas, las espumas de las olas, pisas las finas arenas, (recuerdas el reloj de arena, o como en dibujos animados, la Pantera Rosa, pasea tranquilamente en la playa, tan orgulloso, pero no tiene consciencia de que está dentro de un reloj de arena y que pasa de un cono de cristal a otro). Paseo por todo el litoral marítimo, cientos de metros lineales, esa zona de playa no acuden muchos bañistas, no, y eso inspira cierto temor, la pregunta ¿por qué no acuden bañistas, en comparación a otras zonas repletas que no caben ni un alfiler, ésta sería una zona tranquila y sin nada de aglomeraciones humanas?. Se preguntaba, tenía cierta admiración por esa zona playera pero a la vez cierto temor. ¿Por qué dentro de su subconsciencia le devolvía la imagen de esa zona playera una y otra vez sin cesar, sea durmiendo o sea en leves recuerdos a veces ingratos recuerdos de esa zona playera, como pesadillas?

Primer temor: das un paso y el agua te llega al cuello, así, de golpe. Segundo temor: si algo te pasa adiós mundo.

Vaya ocurrencias estúpidas les surgen. Siempre hay bañistas, y no hay problemas, pero son tan pocos que la visión de esos bañistas realmente como que despierta admiración, respeto, gentes atrevidas que no se dejan llevar por los temores absurdos.

El sol todo lo alto. Sin camiseta. Espalda desnuda. Surgen barcos, barcas, fuerabordas, cualquier cosa navegable, pateras, inmigrantes, con ciertos temores, inmigrantes están de suertes, no hay nadie, se van corriendo, se esconden entre malezas, esparcen, unos van al norte, otros al este y otros al oeste.

Algo extraordinario en ese día. Sigue paseando. Recuerda la presencia de un niño bañista. Que le comentaba sobre las mentiras familiares. Las mascaradas sociales.

Sobre un fondo oscuro, temeroso, siniestro, la playa tiene cierto eco de atracción para el sujeto paseante, solitario, que se interrogaba constantemente mientras paseaba, y presenciaba entre la soledad ciertas presencias extrañas, como por ejemplo del niño bañista sentado sobre una roca y que interrogaba cuestiones sobre la familia, el secreto familiar, sobre los deseos familiares y un montón de trapos sucios de familias. Y acto posterior el niño desaparece, previamente se bañó en esa playa, el niño sabía nadar. Tras las malezas surgían miradas temerosas de inmigrantes recién venidos (como esos ojos en habitaciones oscuras que aparecen en viñetas de tebeos o dibujos animados).

Se sentía extraño, otra vez le venía la imagen de la Pantera Rosa que es tragado por la arena, se sentía angustiado, miraba al fondo del mar, y de repente le viene a la imaginación la imagen de la boca del lobo, como si el mar en cualquier momento quisiera tragárselo o la arena de la playa trasladara al otro cono del reloj de arena.

Paseaba y paseaba, siempre iba por la ciudad, por los barrios, por las oficinas, con la cabeza siempre alta, y como la imagen del personaje de dibujos animados que camina sobre superficie hasta llegar a un vacío y no tiene consciencia del vacío y sigue caminando o corriendo pero cuando ve abajo se da cuenta y entonces cae al vacío, como siempre, si y solamente si se da cuenta del vacío cae, pero muchos andamos como si no nos diéramos cuenta lo malo es cuando nos damos cuenta del vacío y caemos irremediablemente como el personaje del dibujos animados y entonces cae y cae y hace un agujero de tan fuerte que es la caída.

El sujeto paseante tropieza con una piedrecita y el sujeto paseante se fracciona, se partiera en dos, como si le partiera un rayo, sujeto dividido.

Se levanta y evita tropezarse con sucesivas piedrecitas, pero como la Pantera Rosa es tragado por la arena y trasladado al otro cono de cristal del reloj de arena.

 

 

 



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