PORTADA  

 

 
      
  Othlo
Othlo / Letras / Relatos
/ Relatos de Marcos Manuel Sánchez
 
 

 

Opina en el foro.

Contacta y opina con otros colaboradores de Othlo en la lista de correo.
Suscríbete al boletín de novedades de Othlo.
Colabora en Othlo.
 

 

ABSENTISMO TOTAL

Marcos Manuel Sánchez
fabioroco@wanadoo.es
Madrid, España

 

Doce de la mañana, Miércoles. He pedido el día libre por asuntos propios. Decido ir andando a Correos para recoger un paquete certificado.

“Hay que aprovechar este tiempo primaveral y oxigenarse”, dice mi mente.

El aire recoge mil esencias amalgamadas con el frescor que emana de las bocas de riego. Estas esparcen un tapiz de millones de gotitas sobre el verde luminoso de jardines y glorietas.

Dan ganas de enfundarse el chandall corto y marcarse un footing a la salud de uno mismo. Personalmente lo prefiero a montar en bicicleta, que como no practiques con asiduidad deja en las nalgas ese dolor que obliga a caminar arqueado, lo mismo que si llevaras un braguero.

Quizá lo haga, sí. Echaré a correr por las calles como alma que goza de un día de asueto.

No soy el único. En mi trayecto hacia Correos me he cruzado con al menos tres varones y tres hembras practicando la carrera pedestre. Todos ellos entre los treinta y los cuarenta años.

Prejubilados no pueden ser, pienso yo. Un club de atletismo tampoco, la edad no decía mucho a favor de ello.

En pleno fin de semana esa abundancia de practicantes de aeróbicos sería corriente, pero un Miércoles…

Dies laboris.

Desde luego, es más sano eso que encerrarse en la oficina a respirar aire reciclado por uno de esos edificios inteligentes que reparten miasmas a diestro y siniestro.

El caso es que continúo mi viaje a pie y reparo en un joven papá que empuja el carrito del bebé con gesto ufano.

¿Será beneficiario de la baja paternal? Ahora que el padre puede acogerse a ella es un momento propicio. Al poco rato aguzo la mirada y veo a otro pater familias paseando con una de esas mochilas para sujetar al bebé mientras le sonríe de oreja a oreja.

En fin, somos muchos ciudadanos y los hay que trabajan por las tardes o se toman días libres, por supuesto. Decido no tener en cuenta los susurros malintencionados de mi subconsciente que hace recaer sobre esos convecinos sospechas de escaqueo y holganza bien remunerada.

Al pasar junto al supermercado del barrio recuerdo que necesito hacer una comprilla. La aplazo para mi regreso de la oficina postal. Pero ¿qué veo? Por la puerta del súper sale un señor encorbatado intentando que el carrito de la compra no se desboque por la cuesta abajo. Lo lleva repleto de viandas.

–¡Vaya! ¿Qué hace ese señor yendo a la compra tan maqueado? O mejor ¿Qué hace yendo a la compra? Son las doce y cuarto de una mañana de Miércoles. Dies laboris. ¿No trabaja?

Bien es verdad que la mañana soleada y fresca invita a salir de casa y respirar hondo. La bonanza del clima y bucolismo del paisaje dan para eso y hasta para ir a la compra, pero caray, un dies laboris

Intento dejar a un lado mis espurios pensamientos y recorro un par de manzanas. Paso junto a la sucursal del banco.

–Actualizaré la cartilla –me digo.

Entro en la oficina bancaria y veo que hay concurrencia. Sin quererlo caigo en la cuenta de que la mitad o así de los presentes no son jubilados ni agentes comerciales ni amas de casa ni empleados de banca, así que vuelvo a dudar.

<<¿Estará fingiendo el caballero de gafas que hojea el periódico con aire distraído? ¿Y el que habla por el móvil sobre unas vacaciones en el mar? ¿Eluden sus obligaciones?>>

Una pareja que debe frisar los treinta se sonríe mutuamente mientras obtienen billetes del cajero. Parecen tener todo el tiempo en sus manos.

¿Cuántas de esas personas engruesan las cifras de la población activa?

Pues si tenemos en cuenta que el presidente de una conocida marca de automóviles ha señalado que el sector español del automóvil tiene los peores índices de absentismo de la Unión Europea, que tras haberse comprobado que el dolor de espalda en el trabajo es la principal causa de absentismo laboral en España y que alergólogos opinan que las alergias son capaces de provocar pérdidas superiores a los 240 millones de euros en absentismo laboral, uno se mentaliza y piensa:

<<Eso es, estoy rodeado de alérgicos, aquejados de lumbalgias y trabajadores del sector de la automoción>>.

 

De acuerdo, las circunstancias que rodean el devenir de cada cual son tan variadas como tonos constituyen la luz del crepúsculo y si algunos de tus conciudadanos hacen o deshacen cosas en un día laborable, ¿por qué pensar que están ausentes de su trabajo? Puede estar sucediéndoles lo mismo que a ti, sin duda; esa reflexión la hice al principio. Es sólo que… resulta chocante que haya tantas personas flotando en lo que yo llamo “el ocio adimensional”, que es aquella situación en la cual un individuo hace y deshace cosas como si se hubiese detenido el tiempo y da igual en qué dirección mires porque, allá adelante empujando el carrito de bebé, cruzando la calle de al lado o entrando o saliendo de un cine, verás a alguien de aspecto saludable, en edad de estar produciendo para la sociedad y que levita adimensionalmente en el continuo espacio-tiempo como si con él/ella no fuera la cosa, tan feliz de realizar sus compras en el súper, acudir a la peluquería, pasear al perro, lavar el coche, leer clavad@ a un banco solazándose al sol o soleándose mientras escudriña la prensa sentad@ en cualquier terraza de bar. Esto es, en pleno dies laboris. Casi nada.

 

 

 



OTHLO
Revista electrónica

Asociación HuSe
CIF: G18538876
http://www.othlo.com
othlo@othlo.com
TF: (0044) (0) 7778379805
Manchester
United Kingdom

 
Dentro de
OTHLO:

 
Sobre
OTHLO: