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REFLEXIONES DE UNA TRABAJADORA SOCIAL.

Manuel Sáez Bayona
Miembro de Zambra y Baladre.
España

Con este artículo pretendo trasladar a otras personas las experiencias, reflexiones, y visiones sobre el Trabajo Social actual de una amiga:

“Terminé de estudiar Trabajo Social hace unos 6 años. He de reconocer que la carrera en sí me pareció bastante mala, en cuanto a contenidos, profesorado, etc. Muchos de los profesores no habían ejercido nunca o muy poco tiempo, de trabajadores sociales, con la consiguiente desconexión de la realidad social y desconocimiento de la realidad a la que nos íbamos a enfrentar sus alumnos, nada más terminar la carrera. A esto hay que añadir la filosofía que impregnaba la mayor parte de las asignaturas: sólo existe una forma de ejercer de trabajador social, sólo existe una forma de trabajar con los excluidos, la forma funcional, la que el sistema capitalista (en el que vivimos) quiere. Ésta se basa en trabajar con la persona excluida-marginada casi individualmente, como mucho un poco con su familia-barrio, como si su situación-problema se debiera a él/ella, sin tener nada que ver el contexto socio-político. En resumen, que si una persona es empobrecida, drogodependiente, está preso/a, etc. es por su culpa y no por la situación socio-económica que le rodea. Con lo cual se trabaja con la persona, mediante prestaciones, ayudas, acudir a algún centro, etc. También hay que reconocer que existen planes nacionales, regionales, etc. con planteamientos más integrales y comunitarios, pero suelen ser mucho envoltorio y poco contenido, van destinados a que la población en general piense que se hace algo, a que el/la político/a de turno se haga la foto, pero realmente se interviene poco. Y todo esto tiene su lógica, un sistema que genera exclusión, marginación y pobreza, no puede permitir que se pongan en marcha programas para combatirlas verdaderamente, porque eso significaría luchar contra sí mismo. Estamos en un sistema que genera unas minorías cada vez más enriquecidas y como consecuencia de ello se crean grandes bolsas de personas cada vez más empobrecidas o en vías de estarlo.

Una vez terminada la carrera, empiezas a buscar trabajo y te encuentras de todo:

- En la mayor parte de los trabajos con ONGs, te contratan para unas horas y trabajas bastantes más (es un “trabajo-voluntariado”, como me dijeron en una entrevista). Me gustaría ver a algún directivo de ONG, echando horas extra gratuitas en su trabajo. Entonces entenderían mejor nuestra situación
- En otros, tu salario oficial y el real no coinciden. Además de que puedes estar varios meses trabajando sin cobrar, a la espera de la subvención que te financia.
- En algunos, te ofrecen que empieces de “voluntario” y si consiguen/es alguna subvención, te contratarían.
- No se te ocurra protestar o exigir tus derechos, pues hay muchas personas esperando a cubrir tu puesto. Además, como son ONG, no son malas y si te explotan es porque no hay más remedio. Te pueden considerar un “insolidario” por no querer colaborar con una ONG.
- En el trabajo, tú no sueles decidir tu línea de trabajo, sino que te viene impuesta desde la sacrosanta “junta directiva”. No se te ocurra innovar demasiado “las cosas siempre se han hecho así”.
- Si tienes algún pariente o amigo en alguna asociación, mejor. El enchufismo está a la orden del día, aunque seas un inepto/a y/o no hayas estudiado para ese puesto.
- En lo público, te suelen llamar para programas concretos de pocos meses, de poca utilidad para los usuarios, pero como hay que justificar los dineros… Los criterios de selección son públicos, pero tan confusos (y no te los aclaran, aunque lo solicites), que si quieren enchufar a quien les apetece, lo pueden hacer.
- En algunas selecciones de trabajo para lo público, las plazas están casi “dadas”. Entre los entrevistados hay personas que ya han trabajado en ese mismo puesto, con lo cual tienen una puntuación tan alta que alguien de la calle no puede superarla, por tanto la plaza es suya. En lugar de prorrogarles el contrato (eso crea derechos), montan una selección de personal, sabiéndose de antemano que la persona que ocupaba un puesto va a seguir ocupándolo, tras un simulacro de selección.

Por otra parte, en los Servicios Sociales, (en sentido amplio) percibo dos situaciones que se están produciendo, y que yo considero importantes:

1) Privatización de los SS.SS.(Convenios, subcontratas y ETTs Sociales). En los noventa se ha producido una progresiva privatización de los Servicios Sociales por diferentes vías:

- Subcontratación de trabajadores (administrativos, educadores, trabajadores sociales, etc.) por parte de los organismos públicos a entidades privadas mezcla de ONGs y ETTs (Empresas de Trabajo Temporal) tales como Eulen, Pérez y Cuevas, Maude, Ancysa, etc. Estas personas trabajan para el organismo público, pero cedidos por la entidad que es la que realmente los contrata. Con esto se produce el consiguiente ahorro en los contratos, pues la persona está contratada por lo privado y no por lo público (la diferencia de sueldos puede ser de en torno al 30 o 40%), los trabajadores no tienen días de asuntos propios, sus contratos son por meses, no contabilizan para una oposición pública, etc. También se beneficia la ONG-Empresa que por “gestionar” los contratos de las personas, se quedan con gran parte del salario que le correspondería al trabajador/a.

- Proliferación de las ONGs. En un principio surgieron para dar salida a las inquietudes de muchas personas desencantadas con los partidos y sindicatos tradicionales de izquierda. Sin embargo a lo largo de los 90 se han convertido en el refugio laboral de muchos trabajadores sociales, psicólogos, etc. y han asumido gran parte de los Servicios Sociales. Así la mayor parte de los llamados Servicios Sociales Específicos (Discapacitados, Inmigrantes, Gitanos, Cooperación al Desarrollo,, etc.) están en manos de ONGs, coordinados y subordinados (evidentemente) a los organismos públicos vía convenios, subvenciones, normativas, etc. Así se ahorran muchos millones en sueldos (de nuevo la diferencia de convenios entre lo público y lo privado), cuando no hay trabajo voluntario. Si se da el caso de alguna ONG crítica, se le reducen o anulan las subvenciones, y listo. De esta manera, casi todo el mundo está contento: la población en general porque recibe atención a sus necesidades, los organismos públicos porque les sale a menor costo que si fuera personal funcionario, y además las directrices de la política social las sigue marcando ellos. Son trabajadores obedientes de lo público, con condiciones laborales de lo privado.
Además también se da, y cada vez más, la creación de ONGs formadas expresamente para dar empleo a sus miembros (en lugar de por un interés altruista), pues tienen mucho menos costes que una empresa o una cooperativa, y casi pueden hacer las mismas labores. Su forma legal es de ONG, pero ofrecen sus servicios al sector público como cualquier empresa.

2) Uniformación del pensamiento. Si vivimos en una sociedad que aspira a que todos pensemos igual, vistamos igual, comamos igual, etc. esto también afecta a los trabajadores sociales. No amplío más la idea, sino que me remito al comienzo del artículo. Sin embargo al ser personas que estamos en contacto con las miserias de este sistema (pobreza, droga, inmigración, malos tratos, etc.), se supondría que somos más sensibles a estos temas, pues todo lo contrario, no en todos los casos, pero bastantes trabajadores sociales parecen más bien altos ejecutivos, con sus ropas elegantes, chaquetas, corbatas, maletines, comentarios despectivos sobre los “pobres”, desinterés por el trabajo directo con las personas, actitudes paternalistas y asistenciales (“pobrecito/a”), etc.
Además, lo que más coraje me da, es el que termines por creerte lo que haces y defenderlo. Una cosa es que tengas que trabajar en un puesto que te puede gustar o no, y hacer unas tareas con las que puedes no estar de acuerdo, pero que aún así intentes autoconvencerte de la bondad y utilidad de tu trabajo, para calmar tu conciencia, me parece el colmo. Podrán obligarme a trabajar en algo en lo que no estoy de acuerdo, pero no por ello tengo por qué defenderlo ni creérmelo, sólo es un empleo, una fuente de ingresos, que me permite autorrealizarme en otros aspectos de mi vida (aunque suene muy duro). No soy masoquista, si disfrutas con tu trabajo o tus compañeros, bien, pero no tienes por qué creértelo. Considero muy importante el distinguir lo que es empleo, de lo que es tu tiempo libre, el cual lo puedes usar para colaborar en el tema que te apetezca, incluso trabajando en contra de las tareas que has hecho en tu trabajo remunerado.

Por último, y para no dejar una visión muy negativa, quiero plantear algunas propuestas, alternativas, que se me ocurren (no tienen por qué ser las únicas, ni las mejores):

- Acudir a las convocatorias de subvenciones. Derivar el dinero conseguido a proyectos que consideremos interesantes y alternativos, y justificar la subvención. Existen muchas formas de hacerlo.

- Si tu empleo no te realiza o consideras que lo que haces no está de acuerdo con tus ideales (una ETT, una ONG, etc.), considéralo como una mera fuente de ingresos. Intenta vivirlo sin neuras ni remordimientos, tenemos que ganar dinero para vivir y ya está.

- El hecho de que estés en una ONG y recibas subvenciones de la administración, no te debe cortar a la hora de ser crítico con la misma y denunciar lo que consideres conveniente, aunque es difícil.

- Siempre quedan resquicios para realizar proyectos y actividades alternativas, dentro del marco legal. Aprovechémoslos.

- Lee, reflexiona sobre tus planteamientos críticos. Si te obligan a trabajar en lo que el sistema quiere, que no controlen tus pensamientos. Fomenta grupos de debate que analicen críticamente las leyes, los SS.SS., las prestaciones, etc.

- Colabora activamente en algún grupo o colectivo que trabaje en profundidad y radicalidad (que vaya a la raíz del problema) algún tema que te interese: feminismo, inmigración, globalización, precariedad, pobreza, ecologismo, etc.

- Sal a la calle a protestar: manifestaciones, concentraciones, ocupaciones, etc.

En definitiva, no te quedes en casa pensando que no se puede hacer nada"

 

 



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